[Jn 6, 35]

«Yo soy el pan de vida.»

[Jn 6, 50]

«Este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera.»

[Jn 6, 51]

«Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar es mi carne por la vida del mundo.»

[Jn 6, 53]

«Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.»

[Jn 6, 54]

«El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día.»

[Jn 6, 55]

«Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.»

[Jn 6, 56]

«El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.»

[Jn 6, 57]

«Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.»

[Jn 6, 58]

«Este es el pan bajado del cielo.»

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sábado, 20 de febrero de 2010

Budapest, 1938



El XXXIV Congreso Eucarístico Internacional
25 al 30 de mayo de 1938.


El primer CEI de la Europa Oriental bajo el lema "Eucharistia vinculum Caritatis" (La Eucaristía: vínculo de Caridad), hizo capital de la Eucaristía a la ciudad más importante de la nación Húngara: Budapest, la reina del Danubio. De los nueve millones de habitantes que tenía el país, casi seis millones eran católicos, los cuales se prepararon cuidadosamente a vivir el Congreso: así, ya desde un año antes de la celebración, triduos, actos de Adoración al Santísimo, misiones populares, y ejercicios espirituales para sacerdotes habían predispuesto el ambiente.
El miércoles 24 de mayo, primer día del Congreso, predominó un temporal borrascoso que, sin embargo, amainó por la tarde, a tiempo de mostrar un cielo limpio para la gran apertura del Congreso en la Plaza de los Héroes.
Después de la lectura de la bula pointificia y el intercambio de discursos del Príncipe Primado de Hungría, el Cardenal Serérdi y el Ministro Höman, el Cardenal Eugenio Pacelli, Legado Papal, dirigió un discurso en lengua húngara, dirigiéndose al Congreso Eucarístico y a María, Patrona de los Húngaros, sintetizando la historia cristiana húngara, baluarte católico, ante los musulmanes.
Las sesiones se abrieron el día jueves en la sala de la plaza Vigadó-ter y su epílogo fue el discurso del conde José Dalla Torre, Director de L'Osservatore Romano, quien después de haber puesto en relación la presencia real, pero invisible, de Jesucristo en la Eucaristía, y su presencia visible en Su Vicario, el Papa, se preguntaba en qué oscuridad se encontraría el mundo sin la luz de la Eucaristía y sin el Papa.

Aunque el mal tiempo parecía dispuesto a interrumpir la celebración, era mayor la fuerza de los congresistas por realizar la estación de adoración a Jesús vivo en la Hostia; a tal grado que uno de los organizadores declaró: "...el mal tiempo no podrá destruir el fruto abundante de Hungría, la cual desde hace un año ha intensificado su vida espiritual, renovada en la Eucaristía".

En el dilatado Campo del Mileno o Plaza de los Héroes se erigió un monumento a Jesús Eucaristía, inspirado en el baldaquino de la Basílica de San Pedro. Ese día, jueves de la Ascensión, comulgaron ciento cincuenta mil niños y jóvenes, y ciento sesenta mil adultos, lo hicieron por la noche, durante la vigilia de adoración nocturna. En la Catedral de San Esteban, esa mañana, el Cardenal Legado dirigió un elocuente discurso, asistido por el Abad Benedictino de Pannohalma y el Obispo Hielen, de Namur.

Respecto a los idiomas, el oficial para los clérigos fue la lengua latina. En las asambleas nacionales la lengua era de la respectiva nación. En las asambleas generals la lengua húngara fue la oficial; pero el lenguaje común fue el de la Fe y el de la Caridad.
Los cinco días del Congreso hubo asambleas nacionales y generales con respectivas celebraciones eucarísticas; algunas con argumentos especiales:
"Gratitud de los representantes de las letras y ciencias por la Eucaristía"
"La Eucaristía, vínculo de Caridad en las Misiones"
"La Eucaristía, vínculo de Caridad en la familia" (expuesto por el Jefe de Gobierno húngaro, Béla Imrédi.
"Eucaristía y la unidad de la Iglesia"
Otros notables exponentes fueron el estadounidense Giuseppe Scout, y por Italia, el Presidente de la Acción Católica, Comm Vignoli.
Se incluyó en este Congreso, una asamblea internacional misionera, la cual tuvo por sede el aula del Círculo Católico Central, bajo la conducción del Cardenal Hinsley. En ella disertaron don Ricaldone, superior General de los Salesianos, y el ilustre converso noruego, profesor Lars Eskeland.
En la asamblea italiana, intervino el Senador Cavazzoni con el tema: "La Eucaristía, vínculo de caridad en la sociedad y en las mutuas relaciones entre las clases y entre las naciones". También se recordó a la Hungría, cuna de santos: San Esteban Rey, con su esposa la beata Gisela, hermana de San Enrique II Emperador; el hijo de aquéllos, San Emerico, modelo de pureza, San Ladislao, Santa Elizabeth y Santa Margarita.
La víspera de la clausura, se tuvo una imponente procesión naval, a cargo de los jóvenes. El ostensorio con la Santa Hostia recorrió el Danubio en la proa de una nave, en la que también viajaban los Cardenales y los Obispos participantes del Congreso, mientras que el pueblo, tal vez medio millón de personas, aclamaba el paso de la Eucaristía. Al llegar a la Plaza de los Héroes se impartió la bendición con el Santísimo Sacramento y se escuchó con gran emoción el mensaje radiofónico del Papa Pío XI


Los trabajadores, uniformados, formaban una gigantesca cruz y eran asistidos por los RR.PP Bangha y Csávossy, jesuitas, con meditaciones y oraciones. A media noche comenzó la Misa, celebrada por el Cardenal Gomá y Tomás, Arzobispo de Toledo y Primado de España. Más de trescientos presbíteros distribuyeron la Sagrada Forma. No pocos de los presentes pidieron de todo corazón al Señor, abriera para Europa la senda de la paz, como tanto lo necesitaba ese continente, ya en vísperas de la II Guerra Mundial.
El Congreso concluía para los visitantes, pero se prolongaba para los húngaros, pues el lunes 30 de mayo de ese año, celebraban el noveno centenario de la muerte de San Esteban y la proclamación, hecha por él mismo en su lecho de muerte, de consagrar a María como Patrona de Hungría. Ese día, declarado por ley fiesta nacional, el Cardenal Pacelli, en la Catedral de San Esteban Rey, recordó con cuán justo título los fieles húngaros han sido llamados "Fieles Caballeros de la Cristiandad".

* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #11. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.25-28.
Imágenes: Web.Imágenes en b/n: LAVENA, Massimo e Fabrizio Stinellis. Imágenes de los Congresos Eucarísticos Internacionales, de 1926 a 2000. Centro Televisivo Vaticano y Filmoteca Vaticana. 2004. DVD

viernes, 19 de febrero de 2010

Manila, 1937




El XXXIII Congreso Eucarístico Internacional
3 al 7 de febrero de 1937.


El primer CEI en el Lejano Oriente, se celebró en la capital de las islas Filipinas, oasis de la fe católica en ese continente; bajo el tema: "La Eficacia de la Santísima Eucaristía en la propagación de la fe", ya que en ese año se recordaba en esas latitudes, el tercer centenario de la victoria de Mindanao sobre los mahometanos y el tercer centenario del martirio del venerable Marcello Mastrilli, uno de los benefactores más insignes de las Filipinas, conocido como "el hombre de los milagros".
Como parte de la preparación al Congreso, desde el año anterior se tuvieron Congresos particulares en número de siete mil en otras tantas islas del inmenso archipiélago; también hubo jornadas eucarísticas, comuniones generales, procesiones y ejercicios espirituales.
El Legado Pontificio fue el Cardenal Dionisio Dougherty, arzobispo de Filadelfia, a quien las autoridades civiles le entregaron las llaves de la ciudad, a su llegada a Manila. Un río humano hizo valla desde el puerto hasta la Catedral, donde se dieron cita los ciento cincuenta prelados que asistieron; entre los que se contaron: cuatro de África, veinte de América, veinte de Oceanía, veinte de Asia, veinticinco de Europa y veintidós de Filipinas.
Para la apertura, el miércoles 3 de febrero, se acondicionó el parque de La Luneta, el lugar más elegante y amplio de Manila, donde, en punto de las 18:00 hrs., el Obispo de Namur, Thomas Heylen, dio el discurso inaugural. La jornada concluyó con el canto del Himno Oficial del Congreso.
El primer día de sesiones, el jueves 4, fue para las señoras quienes, en número de ciento cincuenta mil, se reunieron en La Luneta, para la Misa solemne, presidida y predicada por el Arzobispo de Cebú, don Gabriel M. Reyes. La velada de adoración de los varones esa noche también fue muy concurrida.
El día 5, dedicado al sexo masculino, reunió doscientos cincuenta mil fieles y a muchos sacerdotes en el mismo parque.

El sábado, consagrado para los Niños, celebró el Santo Sacrificio don Santiago C. Sancho, Obispo de Nueva Segovia, ante sesenta mil niños, a quienes el Vicario de China explicó en forma sencilla, la gracia que iban a recibir y formuló con ellos los actos de preparación a la Santa Comunión.
Las cuestiones teológicas especialmente tratadas durante las sesiones fueron:
"Las causas principales de la institución de la Sagrada Eucaristía"
"Razones por las cuales el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo se dan en la Eucaristía, encerrados bajo las especies del pan y vino"
"El Sermón del Pan de Vida"
"El sacrificio de la Nueva Ley"
"Admirables frutos de la Sagrada Comjunión"
"Efectos de la Comunión frecuente"
"Reglas dadas por Pío X acerca de la comunión de los niños"
También se desarrollaron temas de Teología moral y litúrgicos, relacionados con el Sacramento del Altar.
A modo de cumbre de la celebración la tarde del día domingo se tuvo la solemne procesión con el Santísimo, que discurrió por todo el gran boulevard Dewey (ahora Roxas), desde el fuerte de San Antonio Abad, hasta el altar erigido en el corazón de La Luneta.

A lo largo de la procesión se levantaron 14 arcos triunfales, representando a las Diócesis Filipinas, y tomaron parte en ella medio millón de fieles, incluyendo a las autoridades civiles. Al llegar el Santísimo a La Luneta, el pueblo entonó el himno Te Deum, antes de recibir la bendición con el Santísimo, impartida por el Legado Pontificio.
En su radio mensaje, desde Roma, el Santo Padre, entre otras cosas dijo: "Ante todo os felicitamos con efusión por haber preparado a Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, oculto tras los velos eucarísticos, por nuestra ardiente piedad y por el más espléndido aparato, un magnífico triunfo, triunfo, decimos, que viniendo del fondo de los corazones desbordantes de caridad, esto no puede considerarse como algo pasajero, sino como una promesa de que cada uno de vosotros hará todo lo posible por conformar su vida con la práctica de todas las virtudes cristianas".

* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #11. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.25-27.
Imágenes: Web y National Geographic.

jueves, 18 de febrero de 2010

Buenos Aires, 1934



El XXXII Congreso Eucarístico Internacional
10 al 14 de octubre de 1934.


La ciudad de Buenos Aires, capital de Argentina, se vistió de gala para servir de sede al primer CEI de América Latina.
Los preparativos fueron intensos: misiones populares en las parroquias, asambleas diocesanas, actos de piedad; entre otros medios, contribuyeron al gran impacto que tuvo no sólo en ese país; sino en toda América Latina la realización de este Congreso, cuyo lema fue: "El Reinado social de Nuestro Señor Jesucristo y la Eucaristía", sintetizado en el estribillo del himno oficial:
Dios de nuestros corazonessublime Redentor
domina a las nacionesy enséñales tu amor"



Para acentuar el interés de la Iglesia por estas asambleas, sirvió como Legado Pontificio el Secretario de Estado de la Santa Sede, Cardenal Eugenio Pacelli.

Apenas y se distingue en el extremo inferior izquierdo; pero es Pacelli

Se contó con delegaciones muy numerosas de italianos, suizos, croatas, dálmatas, germanos, polacos, checoslovacos y españoles, los cuales fueron acogidos en un clima tan afectuoso que nadie se sentía extranjero. El Gobierno decretó que los días del Congreso fueran festivos y que la ciudad toda se engalanara con motivos eucarísticos.
La inauguración fue el miércoles 10 de octubre, intitulado Día del Papa. La sede de las asambleas plenarias fue una inmensa explanada capaz de albergar a todos los congresistas. Por la mañana presidió la Misa el Arzobispo metropolitano, Monseñor Copello; después de la cual fue leída la bula pontificia de nombramiento al Legado Pontificio, el cual se ganó, en el acto, a su auditorio.
El día 11 fue para los niños, que en número de cien mil, divididos en cuatro grupos, recibieron la primera Comunión. Cuatro Cardenales celebraron de manera simultánea la Misa. Este número de comuniones fue igualado por los varones adultos, quienes, al filo de la medianoche, se posesionaron de la Plaza de Mayo, que resultó insuficiente para albergar a tal cantidad.
El viernes 12, Día de la Raza, fue para reafirmar la hermandad de la estirpe americana en la fe católica. En ese acto se unieron el Presidente de la República, sus ministros, y las autoridades administrativa, legislativa y judicial.
La mañana del sábado, Día de la Virgen los miembros del Ejército, en número de siete mil, recibieron la Sagrada Comunión. La ciudad de Buenos Aires era, en esos momentos, un inmenso Ostensorio para la gloria de Cristo Eucaristía.

El último día, domingo 14, se intituló Del triunfo mundial de Cristo. Tomaron parte en el acto un millón de participantes llenos de profunda piedad y respeto. Durante su homilía, el Legado se refirió "a la realeza de Cristo y a la naturaleza sublime de su reino de omnipotencia y de amor, en el alma y en la Iglesia toda, mediante la Eucaristía: reino individual e interno, pero también reino social, por el cual domina a las naciones con su continua y misteriosa acción, sobre todo en la Eucaristía, el alma de la Iglesia, sacramentum regni; reino sobre todo espiritual, de paz, de amor, que jamás verá el fin". Palabras acogidas con entusiasmo y ardorosas aclamaciones: ¡Viva el Papa! ¡Viva Jesús en el Sacramento de la Eucaristía! ¡Viva el Rey de la humildad!
Al cierre de la sesión, fue impartida la bendición del Papa Pío XII, transmitida en vivo por la radio desde la ciudad del Vaticano, junto con un mensaje de Su Santidad, en el cual se congratuló con todos los congresistas e imploró a la Virgen de Luján, patrona de Argentina, y a los mártires Roque González, Alfonso Rodríguez y Giovanni del Castillo, misioneros de la Compañía de Jesús y primeros apóstoles del culto eucarístico. Al finalizar, el Legado comunicó la indulgencia plenaria concedida a los participantes.
Por la tarde, se realizó la solemne procesión con el Santísimo Sacramento, expuesto en una custodia monumental, entre himnos, oraciones y cánticos. Como acto especial, el Presidente de la República, a nombre de los católicos argentinos, pronunció un acto de consagración, antes de ser impartida la bendición con el Santísimo. Así terminó la celebración del triunfo de Jesús Eucaristía en la América del Sur.

La imagen simpática. ¡Quién diría que para 2004 y 2008 los Prelados no habrían cambiado nada! XDD


Una toma de la procesión con el Santísimo

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Eugenio Pacelli sería elegido en el cónclave del año 1939 como el sucesor del Papa Pío XI, tomando el nombre de Pío XII
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Incluso en la actualidad, el Congreso celebrado en Buenos Aires, es recordado como un evento muy especial y un punto de referencia en la historia del país. Si lo desean pueden consultar aquí un artículo relativo al mismo, publicado por la Revista Criterio en el año 2009. En 1984, el 50° Aniversario desde la celebración del Congreso, fue emitida una estampilla conmemorativa:


También pueden encontrarse en diferentes sitios de compraventa, reliquias tales como:
El programa oficial:



Un diario de circulación nacional, de aquella época, que destaca en sus páginas información de los participantes.


Una postal del evento:

El libro de cantos del Congreso:
[click en la imagen para leer el documento completo]
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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #11. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.21-23.
Imágenes: Web. Fundación Bataller (imagen aérea del evento)Postal, Diario, Guía oficial, Estampilla
Imágenes con pie de foto: LAVENA, Massimo e Fabrizio Stinellis. Imágenes de los Congresos Eucarísticos Internacionales, de 1926 a 2000. Centro Televisivo Vaticano y Filmoteca Vaticana. 2004. DVD

miércoles, 17 de febrero de 2010

Dublín, 1932



El XXXI Congreso Eucarístico Internacional
22 al 26 de junio de 1932.


Se eligió la capital de Irlanda para esta versión del C.E.I. por celebrarse ese año el XV centenario del tránsito de San Patricio, apóstol del critianismo en esas latitudes, muy unidas a Roma.
El Legado Pontificio, cardenal Lorenzo Lauri, fue recibido con especial deferencia en la Isla de los Santos, la Irlanda misionera de Europa, paradigma de fidelidad católica, quien por tres siglos soportó toda suerte de vejaciones del rencor protestante, el cual no consiguió ahogar la fe de los irlandeses.
Las autoridades eclesiásticas y civiles hicieron patente su adhesión al Romano Pontífice en la persona del Legado, quien, en su recorrido por la ciudad fue aclamado por muchedumbres incontables antes de llegar a la Catedral, entonces en construcción.
El Congreso se inauguró en la misma Catedral el día 22 de junio. Tomaron parte en el acto el Arzobispo de Nueva York y el Presidente del Comité Pontificio para los C.E.I. Se mencionó en el acto la inquebrantable fortaleza del pueblo irlandés, gracias a la cual era posible en ese momento celebrar pública y solemnemente los Sagrados Misterios, y llevar en procesión por las calles a Jesús Eucaristía.
Al día siguiente, en el Phoenix Park, doscientos mil congresistas varones, entonaron el O salutaris Hostia y el Tantum Ergo antes de recibir la bendición, de rodillas, en medio de un mar de luces: las velas empuñadas por la multitud. En palabras del Cardenal Legado fue esta una "asamblea maravillosa".
La mañana siguiente, de nuevo en el Phoenix Park hubo otra reunión, pero de mujeres, las cuales superaron en número a los varones, recibiendo el mensaje del Legado: "Vosotras, mujeres, con vuestra piedad sincera, genuina, sois las dignas sucesoras de generaciones de cristianas irlandesas, émulas de Santa Brígida y de otras heroínas de la fe".
El "Día de los niños", comenzó con la Santa Misa en el Phoenix Park, celebrada por el octogenario obispo de Sydney, monseñor Kelly, ante un ejército compuesto por cien mil infantes, a quienes el Cardenal Lauri, en breve y ardorosa prédica, exhortó a ser siempre la gloria y tesoro de la Iglesia Católica, ardientes devotos de la Sagrada Comunión.
En las secciones particulares de estudio destacó la española, a la que se unieron muchos irlandeses. En ella el R.P. Alberto Colunga, o.p. expuso el valor de la epíclesis en la Liturgia; también se habló de la relación de fe entre Irlanda y España.
Un millón de fieles se distribuyeron en las quince hectáreas del Phoenix Park para la Misa, celebrada a las 12:00 horas y presidida por monseñor Byrne, Arzobispo de Dublín y un excepcional cortejo de distinguidos prelados, clérigos y autoridades civiles, quienes, después de la Misa, en pos del Santísimo Sacramento y del relicario de San Patricio, se encaminaron al parque de O'Connell, donde recibieron la bendición impartida por el Legado, visiblemente conmovido. El acto terminó con el canto atronador de Faith of fathers, que entonaron un millón de voces.
* * *

El Irish Times, diario protestante, expresaría esta opinión al día siguiente: "...miles de personas que no pertenecen al redil del Pontífice Romano quedan conmovidos y edificados por la santidad de la fiesta: pueblo que así se une en tan solemne profesión de fe no cabe duda que está llamado a grandes y nobles destinos".
* * *


Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #9 y 10. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.24-25.
Imágenes: Web.

martes, 16 de febrero de 2010

Cartago, 1930



El XXX Congreso Eucarístico Internacional
6 al 11 de mayo de 1930.


Al norte de África, Cartago, ciudad tan evocadora como Roma, en los comienzos del critianismo, cargada de recuerdos y monumentos cristianos, bendecida por la sangre de los mártires y el testimonio de ascetas, teólogos, prelados y asambleas conciliares, fue la elegida para celebrar la XXX versión del C.E.I.
El Legado Pontificio, Cardenal Alessio Lépicier, fue recibido en Túnez la tarde del 6 de mayo, por el Cardenal Charost y el Ministro Plenipotenciario Bonzon y, al día siguiente, por Su Alteza, Ahmed Pascita Bey.
La apertura del Congreso fue al mediodía del 7 de mayo ante unos 20,000 asistentes, a quienes dio la bienvenida Monseñor Lemaitre, Arzobispo de Cartago y pronunció el discurso inaugural el Cardenal Lépicier.
Cinco mil fieles participaron en la Misa de apertura, en el jardín del Belvedere, espacio público de Túnez, presidida por Monseñor Hlond, Primado de Polonia. A las 15:00 horas en el antiquísimo anfiteatro de Cartago, cincuenta mil congresistas ofrecieron palmas en memoria de los mártires allí sacrificados durante el siglo II, entre elos las santas Felicidad y Perpetua. A la media noche se tuvo una Misa, en la catedral, epílogo de la intensa jornada.
El día 9, durante la Misa, en las ruinas de la Basílica Mayor, presidida por Monseñor Piovella, arzobispo de Cagliari, predicó el Cardenal Legado a los veinte mil asistentes. Al comenzar la tarde se reunieron los clérigos, para escuchar la conferencia que en lengua latina pronunció el padre Di Lorenzo sobre el apostolado eucarístico del sacerdote en relación al pueblo. Al día siguiente, le escucharon el tema La santificación del sacerdote mediante la santa Eucaristía.
Hubo asambleas nacionales en diversos centros y a las 17:00 horas reuniones generales, la segunda de las cuales fue muy importante, pues en ella intervino el reconocido orador Monseñor Tissier, Obispo de Chalons, para hablar sobre La Eucaristía, creadora de mártires y de los santos y sobre La paz cristiana que la vida eucarística puede asegurarle al mundo. Monseñor Lemaitre, por su parte, disertó sobre las misiones y el espíritu misionero del cual es fecundo y perenne alimento la Eucaristía.

Caída la noche en Cartago, en el Anfiteatro, ante diez mil adoradores, con vela en mano, Monseñor Tissier predicó sobre la Eucaristía como fuente de vida y fortaleza cristiana, terminando el acto el Cardenal Verdier, con la bendición con el Santísimo Sacramento. La mañana siguiente, en el mismo Anfiteatro, se tuvo otra vez la Santa Misa en honor de los mártires cristianos.
La clausura del Congreso, la mañana del domingo 11, fue sobre las ruinas de la Basílica de San Cipriano, ante cincuenta mil fieles. En la homilía, el Legado agradeció a Cristo por los miles de confesores de la fe, entre ellos los santos Cipriano y Agustín, pilares de la Iglesia. Ochenta mil peregrinos tomaron parte en la procesión final, por las calles de Cartago.
PROGRAMA:
Miércoles 7
4:00 PM. Recepción del Cardenal Legado en Túnez.
Sesión de Apertura
Jueves 8
6:00 - 8:00 AM. Misa de Comunión en todas las iglesias.
7:00 AM. Misa solemne celebrada por un prelado.
8:30 AM. Misa de Comunión General de Niños en Belvedere (Túnez) (No se dará la comunión a personas mayores de edad)
10:00 Misa de pontifical en la Iglesia Primada de Cartago
3:30 PM. Solemne ofrecimiento de palmas en el Anfiteatro (Cartago), por los niños de la Cruzada Eucarística
5:00 PM Asamblea general en la colina de San Luis (Cartago). Lado sur de la Catedral Primada
10:00 PM. Hora Santa seguida de Adoración nocturna. Catedral de Túnez y Catedral Primada de Cartago.
12:00 PM. Misa solemne en la que los fieles podrán comulgar.
Viernes 9
10:00 AM. Misa de Pontifical. Ruinas de la basílica Majorum o basílica de Santas Perpetua y Felicidad (Cartago)
2:00 PM. Reunión sacerdotal en la Primada de Cartago
3:15 PM. Reunión de estudio en las secciones nacionales en Cartago
5:00 PM. Asamblea general en la colina de San Luis (Cartago)
9:00 PM. Asamblea de hombres en el Anfiteatro (Cartago). Discurso de monseñor Tissier. Credo cantado en común. Bendición con el Santísimo Sacramento
Sábado 10
10:00 AM. Misa pontifical en el Anfiteatro (Cartago)
2:00 PM. Reunión sacerdotal en la Primada de Cartago
3:00 PM. Sesión de estudios en las secciones nacionales en Cartago
5:00 PM. Asamblea General en la colina de San Luis (Cartago)
Confesiones: durante la tarde en todas las iglesias como preparación a la comunión general con indulgencia plenaria del día siguiente. Todos los sacerdotes asistentes al Congreso, gozarán durante él de las mismas facultades canónicas que en sus respectivas diócesis.
Domingo 11
10:00 PM. Misa de pontifical celebrada por el eminentísimo señor Cardenal Legado sobre las ruinas de la basílica de San Cipriano
3:15 PM. Solemne Procesión de Clausura partiendo desde la Primada hasta el Anfiteatro y de regreso bendición con el Santísimo Sacramento desde el balcón de la entrada principal por el Cardenal Legado
Del jueves 8 al domingo 11 
Exposición permanente del Santísimo Sacramento. Capilla de Nuestra Señora de la Esperanza. Bach-Hamba (Túnez) y Capilla de las Hermanas de Santa Mónica (Cartago)

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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #9 y 10. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.22-24.
Programa: Nota del ABC de Madrid respecto al Congreso. Imágenes: Web.

lunes, 15 de febrero de 2010

Sydney, 1928



El XXIX Congreso Eucarístico Internacional
2 al 9 de septiembre de 1928.


Quinientos mil fueron los asambleístas que viajaron hasta los confines del mundo: a Sydney, la diócesis bajo el cuidado pastoral de monseñor Michael Kelly, para desarrollar el tema "La Eucaristía y María".
El Cardenal Legado Bonaventura Cerretti fue el presidente de la asamblea, conformada por delegados de: Filipinas, Java, Sumatra, Mongolia, Australia, Nueva Zelanda, India y África; concurrencia de católicos jamás vista en Oceanía.
Al tiempo del Congreso, había en Australia 1, 350, 000 católicos, una quinta parte de la población, y se estaba terminando la construcción de la majestuosa catedral de Santa María de Sydney, una de las más bellas del mundo, sitio en que fue profusamente ovacionado a su llegada el Cardenal Cerretti.
Las disertaciones del Congreso fueron ordenadas por el R.P. Mauricio de la Taille, s.j., de la universidad Gregoriana de Roma y por monseñor Tomás Heylen, Obispo de Namur y Presidente del Comité Permanente de los C.E.I.
Participaron como oradores representantes de 16 naciones, con los siguientes temas:
Bélgica: "La Eucaristía lleva a la Santísima Virgen: el Cuerpo de Cristo dado al mundo por María".
España: "La Preciosa Sangre de Cristo y María Santísima".
Italia: "El sacerdocio instituido para la Eucaristía y su relación con María".
Inglaterra: "Los mártires y su fe en María".
Estados Unidos: "La defensa del dogma eucarístico y María".
Canadá: "Los Congresos Eucarísticos y María, su reina, su estrella y su fuerza animadora".
Alemania: "La devoción a la Eucaristía y el ejemplo de María: Nuestra Señora como modelo de perfección."
Al país anfitrión se le asignaron los siguientes discursos:
"Gratitud por la venida del Señor y el ejemplo de María"
"Nuestra Señora como modelo de gratuidad después de la Ascensión del Señor"
"El culto de Dios a través de la Eucaristía y el ejemplo de María en el Calvario"
"El culto de Dios a través de la Eucaristía y el ejemplo de María después de la Ascensión"
"La Santa Misa y la intercesión de María".

El primer día del Congreso fue para varones, el segundo para damas, el sábado, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, día especial para los niños; el día 7 de septiembre, día dedicado a los adolescentes, reunió a treinta mil jovencitos y trescientos cincuenta mil adultos, a quienes dirigió la palabra Monseñor Tomás Gilmartin, arzobispo de Tuam y el último día, la convocatoria fue general para la procesión con el Santísimo Sacramento.

Los oficios del Congreso al aire libre fueron en las plazas de la Real Sociedad de Agricultura (Real Agricultural Society's Ground) y en los campos del Seminario de San Patricio. Los demás actos religiosos se realizaron en la Catedral.
El domingo 9 de septiembre, en presencia de 750, 000 fieles, se dio por clausurado el congreso con la solemne procesión en pos del Santísimo Sacramento, que siguiendo la ruta de la bahía, concluyó en el puerto de Sydney.

* * *

El catolicismo en Australia comenzó en el siglo XIX con la deportación de católicos irlandeses, quienes en 1801 llegaron a la isla más grande del mundo en calidad de prisioneros políticos. Sydney fue fundada por setecientos cincuenta deportados irlandeses, quienes en 1827 eran atendidos espiritualmente por el monje cisterciense Flynn.
Arrestado de improviso aquel año, el religioso no pudo consumir una hostia consagrada que guardaba en el armario de un feligrés. Los católicos, privados de otro consuelo, conservaron celosamente ese tesoro, reuniéndose cada domingo para adorar al Santísimo Sacramento en esa casa, la cual, andado el tiempo, fue considerada lugar sagrado, y los restos de ese armario, reliquias. Al tiempo del Congreso, una quinta parte de la población australiana era católica y, en el lugar donde se encontraba esa modesta vivienda del deportado, en la que se mantuvo oculto el Santísimo Sacramento, se había construido ya la Catedral de Santa María de Sydney.
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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #9 y 10. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.20-22.
Imágenes:Web

domingo, 14 de febrero de 2010

Chicago, 1926



El XXVIII Congreso Eucarístico Internacional
20 al 24 de junio de 1926.


El segundo C.E.I. celebrado en el Continente Americano fue organizado por el Cardenal George Mundelein, bajo el lema "La Paz de Cristo en el Reino de Cristo".
El Legado Pontificio fue el Cardenal Giovanni Bonzano, quien fue recibido con especiales muestras de afecto.
Pese a no tratarse de una ciudad mayoritariamente católica, el entusiasmo de los fieles fue especialmente digno de destacar; tal y como lo describiría en sus páginas el Chicago Herald and Examiner, en su edición del 24 de junio de 1926: "No obstante que solamente la tercera parte de los habitantes son católicos, toda la ciudad está adornada de colores papales y motivos eucarísticos, pareciera que toda la ciudad estuviera llena de católicos".
Las asambleas generales fueron en el Stadium, grandiosa construcción abierta a modo de circo romano, la cual albergó 300, 000 congresistas en dos tandas: matutina y vespertina, y una cantidad igual que debió permanecer en el exterior del inmueble. Allí se celebró la Misa por la mañana de los días 21 al 23, y en él se impartió la bendición eucarística, la tarde del 22.
Las reuniones fueron presididas por el Cardenal Legado, asistido de diez Cardenales, centenares de Obispos, cinco mil presbíteros y otros tantos religiosos. Las asambleas particulares, por familias lingüísticas, fueron en inglés, italiano, francés, alemán y español.
La primera asamblea general se intituló Children's Day, pues consiguió reunir un orfeón de sesenta y dos mil niños y niñas vestidos de blanco y amarillo, procedentes de los abundantes colegios parroquiales, quienes interpretaron la Missa de Angelis.
La segunda asamblea, dividida en dos partes, fue el Women's Day, y estuvieron presentes casi un cuarto de millón de mujeres, número superado durante la asamblea nocturna por los varones: trescientos mil de ellos, una cantidad considerable socios de la Holy Nome Society.

Al cierre del Congreso, durante la procesión Eucarística en el parque del Seminario, asistieron, a pesar de un torrencial aguacero, medio millón de fieles. Fue esta, sin duda, la manifestación religiosa más grande de sus tiempos.
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La desenfrenada expansión económica y la especulación bursátil, sin precedentes en la hitoria de los Estados Unidos gestaba ya, para esas fechas, la terrible Gran Depresión (1929).
En México, tan sólo 40 días después de la clausura del Congreso, se desataría la persecución religiosa que daría inicio al movimiento de "Los Cristeros".
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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #9 y 10. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.19-20.
Imágenes:Web
LAVENA, Massimo e Fabrizio Stinellis. Imágenes de los Congresos Eucarísticos Internacionales, de 1926 a 2000. Centro Televisivo Vaticano y Filmoteca Vaticana. 2004. DVD

sábado, 13 de febrero de 2010

Ámsterdam, 1924



El XXVII Congreso Eucarístico Internacional
23 al 27 de julio de 1924.


El segundo Congreso Eucarístico del siglo XX que sería celebrado en una ciudad protestante, tuvo como sede a Ámsterdam, la capital holandesa donde los católicos encontraban difícil mantener su fe en un ambiente hostil; el mismo lugar donde, el 15 de marzo de 1345 ocurriera un milagro eucarístico.
El Lema del Congreso fue: "La Eucaristía y Holanda" y la preparación del mismo incluyó misiones populares, triduos de oración y procesiones eucarísticas que, durante los días del Congreso, se multiplicaron a lo largo y ancho del territorio holandés.
El Cardenal Legado fue Monseñor Wihelmus Marinus van Rosum, c.ss.r., Prefecto de la Congregación de Propaganda fide, quien fue recibido por Monseñor Heylen, Presidente del Comité permanente de los C.E.I., en la Iglesia de San Vilibrodo, en la que bendijo a los congresistas la tarde del día 23 de julio. Por la noche, tuvo lugar la apertura del Congreso en el Stadio, vasto anfiteatro, capaz de contener 40,000 personas, que fue completamente decorado con motivos eucarísticos para la ocasión. Estuvieron presentes los Cardenales Bourne, Piffi, Dubois, Bertram, Schulte, Reg y Casanova, además de arzobispos, obispos, sacerdotes y demás congresistas.
Los sacerdotes congresistas sesionaron en el Colegio de San Ignacio; don de destacó la presencia del R.P. Michael d' Herbigny, s.i., Presidente del Pontificio Instituto Oriental en Roma, quien trató con pericia argumentos de altísimo valor dogmático.
Hubo cuantiosas primeras comuniones de niños y una respetuosa y benevolente actitud de parte de los grupos protestantes de ese país. En el discurso de clausura, Monseñor Hielen y el Cardenal Legadok, se unieron en una rendida acción de gracias al Todopoderoso por el éxito del Congreso.
El domingo 27, encontrándose el anfiteatro a su máxima capacidad, se tuvo por la mañana una solemne Misa pontifical, espectáculo conmovedor: los arreglos, las flores, la exactitud de la liturgia y sobre todo la fe de los ahí presentes fue una respuesta clara de la devoción y amor a Jesús Eucaristía. En su mensaje personal cablegrafiado, el Papa Pío XI dijo a los congresistas que redoblaran sus esfuerzos para que "Jesús, en la Sagrada Eucaristía, extienda siempre su reino de amor y de paz fraterna en los corazones de todos, de las familias, y de toda humana sociedad".
La procesión con el Santísimo Sacramento reunió a setenta mil personas en el Stadio, donde se desarrolló el acto. Conmovidos, los congresistas irrumpieron el silencio para cantar el himno Oficial del Congreso: A tí, Rey de los siglos.
Una gran lección de civilidad y respeto por parte de la Corona Holandesa y de sus súbditos en general, fue la que se vivió durante la celebración de este Congreso.

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MILAGRO EUCARÍSTICO
El 12 de marzo de 1345, pocos días antes de la Pascua, Ysbrand Dommer mandó llamar a un sacerdote, porque se encontraba al borde de la muerte. Después de haber comulgado, vomitó todo en una vasija, cuyo contenido fue inmediatamente arrojado al fuego de la chimenea.
Al día siguiente, Ysbrand ya se había recuperado. Una de las domésticas que lo servían se acercó a la chimenea para encender el fuego y notó una extraña luz que irradiaba de una Hostia que flotaba sobre las llamas. Ysbrand la cogió y la envolvió en un pañuelo, la puso en un cofre y mandó llamar a un sacerdote. Sin decirle nada a nadie, el sacerdote llevó la Hostia a la iglesia de San Nicolás, que actualmente es la “Vieja iglesia”. Pero ante la sorpresa de todos, al día siguiente la Hostia se encontraba de nuevo en el cofre. Por segunda vez, el sacerdote vino y se llevó la Hostia a la iglesia de San Nicolás. Cuando al día siguiente, de un modo inexplicable, la Hostia estaba por tercera vez en el cofre, comprendieron que había que dar a conocer éste milagro al público. La Hostia fue llevada nuevamente a la iglesia de San Nicolás, pero esta vez en solemne procesión y, con el tiempo, la casa de Dommer fue transformada en una capilla (Heilige Stede).
El día de Pascua, los testigos y el alcalde del pueblo de Amstel redactaron un informe detallado de todos los hechos. Este documento fue luego entregado al Obispo de Utrech, Jan van Arkel, quien autorizó el culto del Milagro.
En 1346, tras una investigación, el Obispo de Utrech declaró la autenticidad del Milagro. La conmemoración del Milagro se convirtió en fiesta religiosa y municipal. La solemne procesión se celebraba todos los años.
En 1452 la capilla quedó destruida luego de un incendio, pero extrañamente la Custodia con la Sagrada Partícula permaneció intacta.
En 1578 la procesión fue prohibida por las autoridades municipales protestantes, cayendo la capilla en desuso.
En 1665 el Consejo de la ciudad autorizó al Padre Jan Van der Mey para trasformar una de las casas del ex convento de las Beguinas en capilla. Allá fue trasladada la preciada Custodia, que fue robada días después de su llegada. Sin embargo, hasta hoy se realiza la exposición permanente del Santísimo Sacramento en memoria perpetua del Milagro.
En 1881 se tomó la iniciativa de restablecer la procesión, pero en silencio (Las procesiones estaban prohibidas a raíz de la Reforma Protestante). Desde entonces “la Procesión Silenciosa” (Stille Omgang) se hace en el mes de marzo, la noche del sábado al domingo que siguen al inicio de la “Semana del Milagro” (Mirakelfeest), celebración que comienza el Primer Miércoles después del 12 de marzo: los fieles caminan rezando en silencio, siguiendo el recorrido de la histórica Procesión del Milagro (Heiligeweg).
En 1908 la capilla, en desuso, fue demolida a pesar de las protestas de muchos. Mientras tanto, la capilla del Begijnhof fue indicada como el lugar conmemorativo del Milagro de Amsterdam.
Los únicos objetos que quedan como recuerdo del Milagro Eucarístico son la cajita que custodió la Hostia, los documentos que describen el Milagro y algunas pinturas que se encuentran en el Museo histórico de Amsterdam.
Cada año, en la vigilia del domingo de Ramos, se realiza la procesión silenciosa en honor al Prodigio.
Entre los peregrinos que en el curso de los años han acudido a Amsterdam, figura el Emperador Maximiliano de Austria, que fue a pedir la curación. En agradecimiento por la gracia obtenida, concedió a la ciudad de Amsterdam tener su corona en el escudo de la ciudad.

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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #8. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.37-38.
Milagro:The real presence
Website oficial Nuestra Señora de Todos los Pueblos Wikipedia
Imágenes: web.

viernes, 12 de febrero de 2010

Roma, 1922




El XXVI Congreso Eucarístico Internacional
24 al 29 de mayo de 1922.


No bien se restañaban las heridas de la guerra, urgía al Viejo Contienente el bálsamo de la paz. Eso reunió en la ciudad de Roma, por segunda ocasión, a la Iglesia de todo el mundo bajo el lema: "Rex pacificus magnificatus est", con dos argumentos: Eucaristía y paz, la paz del individuo, de la familia, de la sociedad, de los Estados y de las relaciones internacionales; la paz que surge del corazón eucarístico de Jesús, principio y autor de la paz del mundo con Dios y con los hombres.
El nuevo Pontífice, elegido apenas el día 6 de febrero de ese año, recibió a los congresistas el día 24, y al Cardenal Vicenzo Vannutelli fue a quien correspondió dar el discurso de bienvenida: "Es mérito especial de los Congresos Eucarísticos buscar el remedio a los males de este mundo, invitando a los fieles, como protesta colectiva y públicamente a honrar a Jesús Sacramentado".

La tarde del día 26, en la Iglesia de los Doce Apóstoles, comenzaron las asambleas generales. Monseñor Keppler, obispo de Rottemburg, expuso: "La Eucaristía y la Paz doméstica"; el conde Henri Carton de Wiart, Primer Ministro de Bélgica, disertó sobre "La Eucaristía y la paz profesional". El Obispo de Cremona, Giovanni Cazzani, trató: "La Eucaristía y la paz social".
Los días 26 y 27, se tuvo una Vigilia Solemne a Jesús Sacramentado en la Basílica de San Pedro, en la que se dieron cita miles de adoradores, entre ellos el Romano Pontífice.
El día 27 hubo funciones especiales para las madres cristianas, para las Hijas de María y por la tarde, a las 16:00 hrs., en asamblea general, se habló de la paz nacional. Al final de la jornada se consagró la juventud femenina a la Virgen.

El domingo 28, punto culminante del Congreso, más de viente mil niños comulgaron en el Coliseo, para honrar a los mártires cristianos que en ese lugar derramaron su sangre en tiempos de persecución. La procesión con el Santísimo, que comenzó en el atrio de la Basílica de San Juan de Letrán, fue multitudinaria. La mañana del 29, en San Pedro, el Papa y los peregrinos entonaron el Te Deum de acción de gracias por el cierre del Congreso que restauraba esta práctica eucarística.



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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #8. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.35-37.
Imágenes: Web.