[Jn 6, 35]

«Yo soy el pan de vida.»

[Jn 6, 50]

«Este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera.»

[Jn 6, 51]

«Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar es mi carne por la vida del mundo.»

[Jn 6, 53]

«Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.»

[Jn 6, 54]

«El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día.»

[Jn 6, 55]

«Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.»

[Jn 6, 56]

«El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.»

[Jn 6, 57]

«Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.»

[Jn 6, 58]

«Este es el pan bajado del cielo.»

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martes, 9 de febrero de 2010

Viena, 1912



El XXIII Congreso Eucarístico Internacional
9 al 14 de septiembre de 1912.


Viena, la ciudad imperial y capital de Austria, de brillante corte y pléyade de Emperadores y Archiduques, fue, al comenzar la segunda década del siglo XX, capital de la Eucaristía.
Gracias al incondicional apoyo del Emperador Francisco José, pudo celebrarse esta asamblea con extraordinario esplendor. En ella participaron nueve Cardenales, un Patriarca, ciento cincuenta Obispos, seis mil Presbíteros y cien mil visitantes. Nada más los corresponsales de prensa acreditados fueron ochocientos. Las delegaciones más nutridas fueron Francia, con cuatro mil congresistas y España, con mil.
El Cardenal G. Van Rossum se desempeñó como Legado pontificio y en la tarde del lunes 9 de septiembre fue recibido por una delegación especial en las fronteras austriacas. El recibimiento en Viena fue grandioso. El Conde Eugenio de Czernin, representante personal del Emperador, recibió al Prelado, acompañándolo hasta la plaza de San Esteban, en cuya Catedral bendijo a la concurrencia. Según los cálculos, se reconciliaron en esos días unos doscientos mil fieles y las comuniones sacramentales rebasaron el millón.


Por la tarde hubo actos con exposiciones del Santísimo Sacramento en todas las iglesias de Viena, especialmente en la Catedral, girando las catequesis en torno al esquema de la Santa Misa. Otros templos favorecidos por los asambleístas fueron el de Am Hof y Universitätsplatz.


Las Asambleas Generales fueron celebradas en la Rotonda, edificio colosal, cuya amplitud permitió desarrollar con comodidad los actos, bajo las presidencias del Cardenal Legado, del Archiduque Pedro Fernando y de Monseñor Hielen.


Hubo 16 sesiones particulares, en las que se disertó acerca de la íntima relación de la Eucaristía con la ascética, la mística y la arqueología; también con la pedagogía, catequística y arte. Se habló del apostolado eucarístico de la mujer, de la unión de las Iglesias Oriental y Occidental y de la propagación de la fe.

Primera Jornada: Miércoles 11.
Asistentes: 15,000.
Temas:
"El Testamento de Jesucristo" (Dr. Swoboda)
"La extensión y defensa de la herencia de Jesucristo" (Dr. Sustersic).

Segunda jornada: Jueves 12.
Asistentes: 18,000
Temas:
"El R. P. Fr. Marco d'Aviano, capuchino"
"Los decretos del Papa Pío X sobre la Comunión frecuente y diaria"
"La Sagrada Eucaristía y la Casa de los Habsburgo"
"El pan celestial y terrenal de los trabajadores".

Tercera jornada: Viernes 13.
Asistentes: ¿...?
Temas:
"La Eucaristía y la vida religiosa".
"La paz de los pueblos ante el Tabernáculo".
"La renovación del trabajo diligente sobre las almas"
Como epílogo del día se dió lectura al cablegrama del Papa Pío X.

En el templo de San Carlos Borromeo, administrado por los religiosos jesuitas, se tuvo una vigilia de la Adoración Nocturna Española, la noche del viernes 13 para amanecer el día 14, un acto multitudinario que no menguó ni siquiera la pertinaz lluvia de esa noche.


Cuarta jornada: Sábado 14.
Asistentes: 30,000
Temas:
"Los efectos del Concilio de Trento en la Comunión eucarística"
"El pueblo español y su devoción al Santísimo Sacramento".
"Francia, la nación cristianísima".
La procesión del día siguiente pudo realizarse a pesar de la lluvia, por deseo expreso del Emperador Francisco José. El acto concluyó con el canto del Te Deum y del himno austriaco en el Coliseo.
* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #7. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.44-46.
Imágenes: Web.

lunes, 8 de febrero de 2010

Madrid, 1911



El XXII Congreso Eucarístico Internacional
25 de junio al 1° de julio de 1911.


A menos de diez meses de haber ocurrido en Montreal, la siguiente Statio Orbis, fue celebrada en la ciudad de Madrid, capital de España, bajo la presidencia del Cardenal Gregorio María Aguirre García, Arzobispo de Toledo y Legado Pontificio para el Congreso, varón de austera vida y proverbial pobreza, quien a su llegada a Madrid, en cuya Catedral fue recibido, pudo escuchar por vez primera el himno oficial del Congreso, destinado a echar hondas raíces en el gusto del pueblo: Cantemos al amor de los amores, con letra del fraile agustino Restituto del Valle y música del maestro I. Busca Sagastizabal.


El rey Alfonso XIII y su madre María Cristina de Habsburgo-Lorena, se unieron al gozo popular del Congreso, recibiendo al Legado en audiencia en el Palacio Real. La tarde del 24 de junio, comparecieron ante el Cardenal Legado los eclesiásticos acreditados ante el Congreso, cuarenta Arzobispos y Obispos y cuatrocientos Presbíteros, casi todos españoles.


La sesión inaugural fue la tarde del día 25, en la iglesia de San Francisco el Grande. Después de las palabras del Legado, el infante don Carlos de Borbón saludó a nombre del Estado español a los prelados y fieles congregados. A continuación, el Obispo de Namur, en perfecto español. vaticinó que, siendo España una tierra de fe y piedad, ese Congreso no iría a la saga de los anteriores

Tres géneros de trabajos se llevaron a cabo en el Congreso:

las Sesiones generales,las Sesiones particulares
y el Certamen literario.
Durante las sesiones oradores eclesiásticos y laicos pronunciaban discursos, al término de los cuales se intercalaban motetes eucarísticos y como epílogo, el canto del himno oficial. Los oradores eclesiásticos fueron Monseñor Bruchesi, Arzobispo de Montreal, quien presentó en síntesis los frutos del Congreso anterior al de Madrid; con soberana elocuencia, el Arzobispo de Sevilla expuso el tema "Deberes de padres, maestros y periodistas en orden a la Comunión diaria"; el Arzobispo de San Luis Potosí, México, don Ignacio Montes de Oca y Obregón, eximio humanista, habló de "La Eucaristía como lazo de unión entre las naciones católicas del Viejo y el Nuevo Mundo"; el Abad Ballete, cantó en inspirados períodos los prodigios ecuarísticos de Lourdes; el Prelado de Beja, Portugal, consumado orador, propuso "La Comunión diaria como restauradora de los pueblos".
Los congresistas fueron agrupados en ocho secciones particulares, según su familia lingüística. Entre todas sobresalió la delegación hispano-americana, la más numerosa. Cada sección debía encabezarla un Obispo. Los temas tratados fueron los siguientes:

1ra. Sección: La Presencia Real.
2da. Sección: El Argumento Teológico sobre el Sacramento.
3ra. Sección: El Valor del Sacrificio Eucarístico.
4ta. Sección: La Teología e Historia del Sacramento.
5ta. Sección: Literatura y Arte.
6ta. Sección: Las Obras Eucarísticas.
7ma. Sección: Temas Sacerdotales.
8va. Sección: Obras Sociales.

Entre las asistentes de las Ligas Femeninas se contó con la infanta doña María Teresa. En las sesiones se acordó instituir una Liga Internacional compuesta por casi dos millones de señoras.
La noche del día 26, en el Teatro Real, don Marcelino Menéndez y Pelayo, obtuvo el beneplácito del auditorio con su erudito discurso sobre los Autos Sacramentales, desde sus albores hasta su pleno desarrollo con Pedro Calderón de la Barca.

La Comunión general de niños del día 28 reunió más de veinte mil niños comulgantes. En el cablegrama dirigido al Papa, se le hizo saber que en la procesión de clausura asistieron 100 Obispos, ocho mil Presbíteros, dos mil terciarios, diez mil adoradores nocturnos, innumerables cofradías que por espacio de cuatro horas desfilaron en orden marcial en filas de ocho.
En el salón del Trono del Palacio Real, ante la presencia de Jesús Sacramentado, se consagró España a la Eucaristía. Setenta mil fieles recibieron en la plaza de la Armería, la bendición con el Santísimo.

Para concluir las celebraciones, se determinó el día 30 de junio una excursión a Toledo y para el 1° de julio la Vigilia General Extraordinaria de la Adoración Nocturna en el monasterio de El Escorial. Seis mil congresistas y un buen número de prelados marcharon a la antigua capital del Imperio Español, donde se realizó una liturgia en rito mozárabe, evocándose en la sentida homilía los concilios toledanos.

Doce mil adoradores nocturnos se congregaron en el monasterio de San Lorenzo del Escorial. La Vigilia comenzó a las 21:00 hrs. Unos treinta mil fieles comulgaron en ese acto, en el que brilló el entusiasmo de la Adoración Nocturna Española.

* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #7. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.41-44.
Imágenes: Web.

domingo, 7 de febrero de 2010

Montreal, 1910



El XIV Congreso Eucarístico Internacional
7 al 11 de septiembre de 1910.


A la ciudad de Montreal, en Canadá, le reservó la Providencia servir de sede al primer C.E.I. celebrado en el Nuevo Mundo, bajo la coordinación del Arzobispo Bruchesi y los buenos oficios de las comunidades religiosas de la Diócesis.
Fundada en 1642 por Paul de Chomedey, con el nombre de Villa María, al borde del río San Lorenzo y al pie de la montaña bautizada por Jacques Cartier, cien años antes, como Monte Real, del que deriva el nombre actual de Montreal, el lugar se convirtió de modesto centro de evangelización, en el mayor puerto interior del mundo, sede de los primeros bancos y sociedades comerciales de Canadá, segunda ciudad francófona en el mundo y una gran metrópoli internacional.

Por quinta ocasión sirvió de Legado Pontificio el Cardenal Vicenzio Vannutelli, Prefecto de la Congregación del Concilio, quien al término de su viaje de Liverpool a Champlain, fue recibio por el arzobispo de Québec en el histórico puerto por donde en el siglo XVII partió la ruta del Evangelio en el Canadá. El 3 de septiembre, el Purpurado fue recibido en Montreal por millares de entusiastas fieles y a la cabeza de ellos, el alcalde de la ciudad, quien en su discurso de bienvenida evocó al apostólico misionero Vimont, jesuita. El Legado, emocionado, no dudó en dar a Montreal el título de la Roma de América.
Tres días después, por la tarde, en la catedral de Santo Santiago, se inauguró el Congreso, con la lectura de la carta del Papa Pío X. En su discruso de bienvenida, el arzobispo Bruchesi habló del cordial apoyo para la realización del Congreso de los fieles de otras confesiones, en primer lugar el Rey Jorge V de Inglaterra, soberano del Canadá, y no dudó en referirse a su Diócesis como un pueblo fuerte en la fe, devoto del Santísimo Sacramento, adherido a la Santa Sede, con la cual se mantuvo comunicación permanente a través de cablegramas: "El Santo Padre, conmovido profundamente, de nobles sentimientos, emocionado por la participación de tantos obispos, sacerdotes y fieles... se une de gran corazón a los congresistas en esta solemnidad conmovedora"; respondió un día después el Secretario de Estado, Cardenal Merry del Val.

El 7 de septiembre, miércoles, se tuvo a la medianoche la Santa Misa en la catedral de Notre Dame, recinto vastísimo, que pudo albergar seis mil personas con luces en las manos, las cuales iluminaron el recinto que parecía el pleno día.
El día siguiente, 8 de septiembre, fueron ya 13 sesiones las impartidas en las diversas grandes salas de la ciudad, en las lenguas oficiales del Congreso: francés e inglés.
Hubo tres asambleas generales, dos en la Iglesia de Notre Dame, presididas por el Legado, ante quince mil asistentes, por la tarde, los días 8 y 9 de septiembre. Tomaron parte en las disertaciones el Cardenal Logue, primado de Irlanda; el Arzobispo Bourne, de Westminster; el Arzobispo Ireland, de San Pablo; monseñor Hielen, de Namur; monseñor Touchet, de Orleáns y otros insignes expositores.
La asamblea de los jóvenes reunió unos ocho mil. El Legado llegó a decir cuán deseable hubiera sido la presencia del Papa en ese lugar. En la procesión de los niños se reunieron hasta treinta mil, de diferentes colegios y escuelas canadienses, desfilaron todos ante el Legado Papal.
En la Misa de clausura, el 10 de septiembre, convocada a los pies del monte que custodia a la ciudad, tomaron parte cien Obispos, dos mil Presbíteros y doscientos mil fieles. Ocuparon la cátedra sagrada los Obispos Farley, de Nueva York, O' Connel, de Boston, y el presbítero Hage. Sin duda el acto más conmovedor fue la bendición solemne, impartida a esa ingente muchedumbre, de hinojos ante el misterio del Altar.
Pero aún faltaba el acto apoteótico, la procesión con el Santísimo, en cuyo ornato y decoro participaron decenas de arquitectos e ingenieros. Nunca antes se había visto algo parecido: millares de fieles, al calor de una sola fe en la Eucaristía, animados por un orfeón infantil, compuesto por miles de voces, abrían la procesión; seguían los dos mil Presbíteros de la víspera, de sotana y sobrepellíz, los Obispos, con sus hábitos prelaticios, antecediendo al baldaquino de oro, bajo el cual, imponente, el anciano Cardenal Legado sostenía el ostensorio con la Hostia Sagrada, a cuyo paso los fieles se postraban.
Las autoridades civilies caminaron en pos del baldaquino. La procesión partió de Notre Dame y se encaminaba a los pies del Monte Real que custodia y da nombre a la ciudad, llegando al cual, en medio de un mar de luces, un coro atronador entonó el Tantum Ergo, antes de recibir la bendición con el Santísimo.

* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #7. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.39-41.
Imágenes: Web

sábado, 6 de febrero de 2010

Colonia, 1909



El XX Congreso Eucarístico Internacional
4 al 8 de septiembre de 1909.


La ciudad alemana de Colonia, que posee una de las Catedrales más grandes y hermosas del mundo, en estilo gótico, que data de la época medieval, fue electa como sede del C.E.I.
Ni el gobierno prusiano, ni la fracción protestante intentaron bloquear el acontecimiento y, atraídos por la fama de los anteriores Congresos, acudieron sesenta mil visitantes procedentes de todo el mundo, unidos en el lenguaje del amor eucarístico. Una vez más el cardenal Vannutelli se desempeñó como Legado Papal, quien fue recibido en las riberas del Rhin, por una multitud abigarrada, que en su persona tributó un cálido homenaje al Romano Pontífice.

Las Asambleas Generales se impartieron en la nave central de la Catedral. Desde una tribuna, encabezaban el acto los Cardenales Vannutelli, Fischer y Kopp, numerosos Arzobispos y Obispos, y miles de congresistas.
Algunos de los temas tratados fueron "La Eucaristía como Centro Activo de la Fe Católica", "La Comunión Frecuente", "La Visita Diaria al Sagrario", "Las Primeras Comuniones", "La Importancia de la eucaristía para la juventud", "La Eucaristía en Relación con la Caridad y el Arte". Se habló también de "La Importancia de la Eucaristía en Relación con las Clases Sociales", y "La Unidad de los Cristianos en la Eucaristía". La atención pastoral de los jóvenes y la importancia de la Eucaristía en la familia, fueron temas tratados en asambleas particulares.
El maestro Emilio Prum, Diputado de Luxemburgo, desarrolló el tema "Los beneficios sociales derivados de la Eucaristía", y el Consejero habló de justicia, Marx, diputado de la dieta prusiana, habló de "La profesión de Fe en la Eucaristía en cada circunstancia de la Vida". El Profesor Brandt, de la Universidad de Bonn, trazó un cuadro histórico sobre el desarrollo del culto externo al Santísimo Sacramento, mientras que el Cardenal Ferrari habló sobre "La importancia de los Congresos Eucarísticos como Medios de Unión entre las Clases del Pueblo y entre las Naciones".
El Congreso concluyó con una grandiosa procesión al calor de un bello día de verano, encabezada por setenta Obispos con sus hábitos prelaticios, las Corporaciones de Colonia con sus estandartes, las Órdenes Religiosas, el Clero y los dignatarios y demás personajes.

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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #6. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.27-28.
Imágenes: Web

viernes, 5 de febrero de 2010

Londres, 1908



El XIX Congreso Eucarístico Internacional
8 al 13 de septiembre de 1908.


Gracias a las asociaciones de fieles laicos, entre ellas la Unión Católica, la Asociación Católica y la Federación Católica, fue posible, en gran medida, convertir el acto eucarístico del orbe en un acontecimiento apoteótico, de inusitado revuelo, en una ciudad de minoría católica: Londres, la capital de Inglaterra. Sitio en donde, durante cuatro décadas, durante el Reinado de Isabel I, no se pudo celebrar la Misa.
Se inscribieron más de seis mil extranjeros, cantidad rebasada por los congresistas no inscritos, que apenas encontraron lugar en la catedral de Westminster y en el enorme auditorio Albert Hall.

Casi todos los ingleses no católicos dieron muestra de gran tolerancia y respeto, aunque no faltaron reacciones de grupos protestantes, azuzados por algunas publicaciones de la prensa escrita, que se dieron a la tarea de ver el evento como un signo de la imposición del poder Papal, conjeturas inmediatamente descalificadas por el Cardenal Vannutelli, el primer Legado Papal en ser recibido en la capital del protestantismo anglicano desde el siglo XVI.
En la sesión de apertura, se dio lectura al comunicado del Papa san Pío X, a la noble estirpe británica, su deseo de unirse con ellos en la fe, gracias a la concordia surgida de la Eucaristía, ya que, como dice San Agustín, la Eucaristía es el sacramento de la piedad, signo de unidad y vínculo de caridad. El Congreso, a decir del Arzobispo de Bourne, en el discurso de apertura "...es un acto de culto y de fe, pero al mismo tiempo, es un acto de reparación hecho para expiar los errores del pasado".
El Congreso se desarrolló, como los anteriores, en ceremonias litúrgicas y de piedad, asambleas generales y asambleas particulares distribuidas en sesiones, en las que intervinieron, entre otros, el Cardenal Ferrari y el Cardenal Sancha y Ervas, los Arzobispos de París y de Montreal, los Obispos de Metz, de Namur y de Angers y el príncipe Maximiliano de Sassonia. Como muestra, están el tema expuesto por el Obispo Benzler, quien reseñó la "Obra y frutos de los Congresos Eucarísticos Internacionales", en poco más de un cuarto de siglo. El Canónigo Lamerand, trató "Los Congresos Eucarísticos Nacionales y Diocesanos"; asimismo se abordó "La Comunión Frecuente" y como nota de erudición, el padre Breton impartió la conferencia magistral intitulada "El influjo de la escuela teológica de Antioquía en el culto Eucarístico". El célebre benedictino Dom Puniet, habló acerca de los recientes hallazgos de antiquísimos textos litúrgicos sobre la Misa.
Hubo dos sesiones dedicadas a los católicos ingleses, a cargo de la Sociedad de la Verdad Católica, donde se habló de la dimensión social de la Eucaristía, como impulso de las obras de caridad. El príncipe Maximiliano de Sassonia dictó la conferencia "El Argumento de la Fe de la Iglesia Primitiva sobre la Doctrina de la Presencia Real"; y don Adriano Fortescue demostró cómo la fe en este sacramento se mantiene incólume tanto en la Iglesia Católica como en la Ortodoxa.
Admirables fueron las ponencias del Abad Gasquet, de Monseñor Moyes y del Obispo de Keating, acerca del culto a la Eucaristía en Inglaterra antes, durante y después de la Reforma Protestante. El tema expuesto por el jesuita Thurston fue "El Origen y Desarrollo de la Bendición con el Santísimo Sacramento" y Lord Llandoff renovó la protesta de los católicos ingleses contra el lenguaje blasfemo contenido en el juramento de coronación de los monarcas ingleses. Un lugar destacado en el Congreso se dedicó a la piedad eucarística de los católicos de Irlanda.

Las tres asambleas generales, en el Arbert Hall, reunieron diez mil espectadores. Los discursos corrieron por cuenta del Obispo de Namur, Monseñor Delamain, Obispo auxiliar de Cambrai, del Obispo de Melbourne y del Duque de Norfolk.
La víspera de la clausura, una delegación de niños jamás reunida en la historia: veinte mil, ocupó hasta el tope la Catedral para recibir la bendición del Cardenal Legado. Al día siguiente, domingo, se esperaba un número mucho mayor de asistentes a la procesión con el Santísimo, acto que debió suspenderse a petición del Primer Ministro inglés, presionado por el sector protestante del Parlamento. La solución se encontró realizando el apoteótico acto sin la Sagrada Eucaristía, con la que se bendijo a la multitud desde el balcón de la Catedral. Fruto de ese Congreso, fue la conversión al catolicismo del escritor Gilbert Keith Chesterton.

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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #6. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.25-27.
Imágenes: Web

jueves, 4 de febrero de 2010

Metz, 1907


El XVIII Congreso Eucarístico Internacional
6 al 11 de agosto de 1907.


Poco entusiasmo despertó en Alemania el anuncio de un Congreso Eucarístico Internacional en la ciudad de Metz. Esta ciudad francesa, capital del departamento de Mosela, dependía desde 1870, a raíz de la guerra franco prusiana, de esa nación.
Los resultados, no obstante, rebasaron ampliamente las expectativas, a tal grado dieron los católicos prueba de fervor y devoción, que el Cardenal Fischer, Arzobispo de Colonia, ofreció su Diócesis para celebrar un Congreso Eucarístico. Se habla de multitudes postradas ante el Sagrario de los templos.
Presididos por los Cardenales Vannutelli y Fischer, los delegados se reunieron en Metz para deliberar sobre la conveniencia de promover la recepción habitual de la Comunión, ofreciendo una viva imagen de la universalidad de la Iglesia. A pesar de los malos augurios, hermanados por la fe, pusieron un paréntesis en las reyertas que por entonces desagarraban a franceses y alemanes: un sólo pueblo, un solo corazón y una sola fe, la de Cristo, imperó entre la multiforme asamblea, manifestando la superioridad del amor ante los conflictos materiales.
Por su parte, las autoridades civiles, incluido el Emperador Guillermo II, mostraron hacia el Congreso y a la persona del Legado pontificio un vivo interés.
Muy activa fue la participación de los laicos en las asambleas particulares, el señor Gröber, diputado del Reichstag, habló sobre "La Eucaristía y la clase de hombres en la actual lucha por las almas"; Prüm, diputado de Luxemburgo, habló acerca de "La Eucaristía, fuente de verdadera renovación social". También hubo asambleas para jóvenes.
Se contó con la presencia de cuatro Arzobispos, cuarenta Obispos y ocho mil congresistas inscritos. En algunas ceremonias multitudinarias, como la procesión de clausura, se contaron hasta cien mil asistentes de todas las lenguas y costumbres.

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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #0. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.00-00.
Imágenes: Web

miércoles, 3 de febrero de 2010

Tournai, 1906



El XVII Congreso Eucarístico Internacional
15 al 19 de agosto de 1906.


Por sexta ocasión, el reino de Bélgica recibió la manifestación más importante de culto internacional a la Eucaristía, en Tournai, ciudad de la provincia de Hainaut, a orillas del río Escalada, donde se fabrican alfombras, cerámica y fina porcelana.
La asamblea y los trabajos estuvieron presididos por el Cardenal Vicenzo Vannutelli, legado papal, y monseñor Walraevens, Obispo de esa Diócesis, en cuya antigua catedral románica del siglo XI, llena de fieles, se inauguró la asamblea.


La mañana siguiente, ante el Gobernador de Hainaut, Sart de Bouland y el Marqués de Boësiere, el Cardenal Vannutelli expresó el "...interés del Santo Padre por la celebración de los Congresos Eucarísticos". Por la tarde monseñor Hemette, de París, invitó a los belgas a superar la crisis social que mucho afectaba a la Iglesia Francesa. El religioso Baillo, anotó que el catolicismo en Francia, no obstante las persecuciones, resurgía fortalecido por la adversidad: "Ustedes han dado hospitalidad a nuestros exiliados en ese tiempo de tempestades, un día pagaremos estos favores con una copiosa ayuda".


En la sesión de clausura, el día 18, el Arzobispo de Malinas, Monseñor Mercier, expresó a nombre del episcopado belga, su solidaridad con los católicos de Francia, asegurando su cercanía en la fe y el amor a la patria. En el discurso final, Monseñor Heylen, hizo votos por el cumplimiento de los anhelos expresados durante el Congreso.
En la procesión de clausura, al día siguiente, cientos de creyentes, cirio en mano, cantando a voz en cuello: "Nosotros queremos a Dios", recibieron la bendición con el Santísimo, impartida en la Iglesia de San Quintín.

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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #6. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.23-24.
Imágenes: Web

martes, 2 de febrero de 2010

Roma, 1905




El XVI Congreso Eucarístico Internacional
1° al 4 de junio de 1905.


Por deseo expreso de San Pío X, el Congreso Eucarístico Internacional tuvo como sede la Urbe.
La fecha de apertura fue fijada para coincidir con la fiesta de la Ascención del Señor (1° de junio); como lugar de referencia, la basílica de los Doce Apóstoles y como Presidente al mismo Romano Pontífice, representado por el Cardenal Vicario, monseñor Respighi.

A las 9:00 horas, del día de apertura, iniciaron los trabajos, bajo la divisa de Cristo: "He venido a traer fuego a la tierra". Monseñor Heylen, Obispo de Namur, pudo hacer un repaso histórico de los Congresos a un cuarto de siglo de haberse creado. Siguiendo la tónica de la acción social, el presbítero Oberdoerfer, párroco de San Martín, en Colonia, expuso el tema La Eucaristía y el Operario Alemán, en tanto que el ilustre René Bazin, de la Academia Francesa lo hizo con el de Eucaristía, Vínculo de Fraternidad entre los Hombres. Digno de mencionar fue el discurso de monseñor Marini, de la curia romana La Eucaristía en la Iglesia Oriental y la del profesor Kurth, de la Universidad de Lieja: La Eucaristía y la Civilización. En tanto el señor Taltavull y Galens, Cónsul de la Isla de Mallorca, habló sobre El Movimiento Eucarístico en España, el R. P. Fleming, o.f.m. desarrolló La Organización del Culto Eucarístico, exposiciones todas ellas muy sustanciosas y propositivas.


Durante la segunda jornada, se evocó debidamente la grata memoria del Papa León XIII, iniciador de esta obra y la solicitud y empeño de Pío X para atraer a Roma la asamblea de ese año "Para la gloria de Jesús eucaristía y el reinado social de Cristo en las naciones", concluyó uno de los ponentes.
Una relación de los temas presentados da idea de la tónica dominante; si de encarnar la Eucaristía se trataba, las deliberaciones iban por ese rumbo:
Los Congresos Eucarísticos y la Prensa
Los Congresos Nacionales EspañolesEl Congreso de Turín en 1896
Los Congresos Regionales y las Peregrinaciones Eucarísticas
Las Consecuencias del Congreso Eucarístico en NamurLa Prensa Eucarística
Lourdes y las Procesiones del Sacramento.



El domingo 4 de junio, los congresistas abarrotaron la Basílica de San Pedro. Eran las 7:30 hrs. cuando dio inicio la Misa de comunión general. A las 11:00 hrs. el Santo Padre recibió en audiencia privada a los miembros del Comité Permanente para la obra de los Congresos Eucarísticos Internacionales y del Comité Local. Por la tarde, los Congresistas y numerosos peregrinos, que ocupaban el interior de la Basílica, recibieron con especial júbilo a Pío X, el cual, desde su trono, escuchó las palabras de monseñor Heylen:
"Santo Padre:
Durante los días del Congreso nos reuniremos a los pies del altar para ofrecer al Divino Maestro el regalo de nuestra fe y de nuestro amor; nos reuniremos en fraterna asamblea, para buscar juntos los medios para conocer mejor, amar y servir a Dios en la Santa Eucaristía... Nos aplicaremos a conocer mejor el tesoro del Santísimo Sacramento, y este conocimiento nosotros lo conseguiremos en el Evangelio y en el Catecismo y enseguida nos esforzaremos en expandirlo entre todos los fieles con todos los medios que están a nuestra disposición".
Después del discurso de Monseñor Heylen, el Santo Padre se puso en pie y dirigió a los presentes las siguientes palabras:
"Después de haber elevado un himno de alabanza y de agradecimiento a Jesús Redentor en la Eucaristía, siento la necesidad de agradecer al Presidente del Comité Permanente de los Congresos Eucarísticos.... Debemos unirnos todos, ¡oh, preferidos hijos! a los pies del altar porque allá se cumple nuestra redención... Nosotros vemos desgraciadamente que tantos cristianos no tienen más que el bautismo que recibieron cuando niños y por el resto caminan sobre el camino de la perdición. Sólo en la penitencia, en la confesión de nuestras miserias al Sacerdote, encontraremos la remisión de nuestra culpa."
El Lunes 5, entre otros, se expusieron los siguientes temas:
Las obras de la Basílica de MontmartreLa Asociación del Corazón Eucarístico
La Eucaristía en las Catacumbas
(del profesor Orazio Marucchi).En la Iglesia del Gesú, se adoró casi toda la noche al Santísimo Sacramento.
El epílogo de la asamblea comenzó el martes 6 de junio, a las 9:00 hrs. ante la nutrida presencia de casi un centenar de Prelados y concluyó con una solemne procesión eucarística en la basílica de San Pedro, presidida por San Pío X, acompañado de veintiséis Cardenales, más de cien Obispos y una multitud que ocupó la inmensa nave de la Basílica.


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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #5. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.29-32.
Imágenes: Web

domingo, 31 de enero de 2010

Angulema, 1904




El XV Congreso Eucarístico Internacional
20 al 24 de septiembre de 1904.


La ciudad de Angulema, situada al oeste de Francia, en el departamento de Carente, del cual es capital, considerada antaño como un baluarte calvinista, fue elegida para servir de sede a un C.E.I.
Asistieron veintitrés cardenales, treinta y dos Arzobispos, ciento treinta Obispos, setecientos Presbíteros y mil seiscientos laicos, todos bajo la presidencia del Cardenal B. Langenieux, Arzobispo de Reims, quien lo había sido ya en seis anteriores Congresos.
Recién ocupaba entonces la silla apostólica San Pío X, el Papa de la Eucaristía, quien siguió muy de cerca los preparativos y la realización del suceso, según el mismo lo declara, en carta suscrita al obispo de ese lugar, animándolo a vencer la animadversión de los opositores:
"En cuanto a aquellos que, en particular, se atreven a mostrarse hostiles a la Eucaristía, concédeles el ejemplo del sentido religioso, de la unanimidad en la caridad, tanto en palabras como por el ejemplo de las obras, para que podáis atraer más almas a testimoniar su veneración al Santísimo Sacramento y a amar este alimento divino."
Como circunstancia peculiar de esta asamblea, un día completo de sesiones fue dedicado a la Asociación Católica de la Juventud.

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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #5. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Pág.29.
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sábado, 30 de enero de 2010

Namur, 1902





El XIV Congreso Eucarístico Internacional
4 al 7 de septiembre de 1902.


Casi para concluir el año de 1901, fue relevado monseñor Doutreloux de la presidencia del Comité permanente para los Congresos Eucarísticos Internacionales, por monseñor Heylen, obispo de Namur, quien se empeñó en hacer de la ciudad capital de su diócesis la anfitriona de los delegados al XIV Congreso. Entre otras razones, adujo que era Namur, en Bélgica, la patria de San Norberto, el fundador de la Orden de los Premostratenses, uno de cuyos carismas es la adoración de la Sagrada Eucaristía.
El representante personal del Papa fue el arzobispo de Malinas, monseñor P. L. Gossens, quien, al lado de dos cardenales, dieciocho arzobispos y obispos y una gran cantidad de fieles de todo el mundo, tomaron parte en la estación eucarística universal, con tal entusiasmo que el Papa León XIII, emocionado por los frutos del Congreso, afirmó: "El pueblo belga debe ponerse en primer lugar cuando se hable del culto de los pueblos por la Sagrada Eucaristía."
La ciudad, de 31,000 habitantes, revistió de motivos eucarísticos sus iglesias y edificios públicos, sirviendo las instalaciones del colegio jesuita como sede para los congresistas
La clausura del Congreso, el domingo 7, fue una procesión que, partiendo de la Catedral a las 11:50 hrs. regresó a ese lugar a las 17:30, y fue seguida de unos treinta mil participantes. El ostensorio con el Santísimo lo trasladaron, alternándose para ello, Monseñor Granito de Belmonte, nuncio apostólico y el cardenal legado.
La bendición se impartió desde la cumbre de la escalinata catedralicia a una muchedumbre extática, en silencioso recogimiento, que hizo a la prensa exclamar, al comentar horas después el incidente: "¡Cuánto ha cambiado nuestro espíritu en 18 años!. Sí, es verdad, ha cambiado mucho, pero para el bien nuestro, porque por el contrario del espíritu liberal, egoísta e intolerante, reina en Bélgica el espíritu católico, cristiano, el verdadero espíritu tolerante que permite expresar liberemente el amor a Jesús Eucaristía."

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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #4. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2003. Págs.27-28.
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viernes, 29 de enero de 2010

Angers, 1901





El XIII Congreso Eucarístico Internacional
4 al 8 de septiembre de 1901.


El siglo XX fue puesto bajo los auspicios de la Sagrada Eucaristía en Angers, la localidad francesa donde se originó, en el siglo XI, la herejía de Berengario, según la cual no hay presencia real de Cristo en este Sacramento.
Fue un apoteótico acto de desagravio, el que se realizó ahí, actuando, por tercera ocasión, como legado papal monseñor B. Langenieux, acompañado por quince arzobispos y obispos.
En este Congreso hizo acto de presencia, por vez primera, la Asociación Católica de la Juventud Francesa, destinada durante ese siglo a dar gallardas muestras de fe y valor cristiano en Francia y en el mundo, razón por la cual los temas expuestos durante la asamblea se ocuparon no poco de esta naciente corporación. Los laicos tomaron parte activa en la disertación del almirante francés De Cuverville, quien expuso lo que Francia ha sido gracias a la Eucaristía.

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Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #4. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2003. Pág.27.
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