[Jn 6, 35]

«Yo soy el pan de vida.»

[Jn 6, 50]

«Este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera.»

[Jn 6, 51]

«Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar es mi carne por la vida del mundo.»

[Jn 6, 53]

«Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.»

[Jn 6, 54]

«El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día.»

[Jn 6, 55]

«Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.»

[Jn 6, 56]

«El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.»

[Jn 6, 57]

«Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.»

[Jn 6, 58]

«Este es el pan bajado del cielo.»

Mostrando entradas con la etiqueta 21-30. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 21-30. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de febrero de 2010

Cartago, 1930



El XXX Congreso Eucarístico Internacional
6 al 11 de mayo de 1930.


Al norte de África, Cartago, ciudad tan evocadora como Roma, en los comienzos del critianismo, cargada de recuerdos y monumentos cristianos, bendecida por la sangre de los mártires y el testimonio de ascetas, teólogos, prelados y asambleas conciliares, fue la elegida para celebrar la XXX versión del C.E.I.
El Legado Pontificio, Cardenal Alessio Lépicier, fue recibido en Túnez la tarde del 6 de mayo, por el Cardenal Charost y el Ministro Plenipotenciario Bonzon y, al día siguiente, por Su Alteza, Ahmed Pascita Bey.
La apertura del Congreso fue al mediodía del 7 de mayo ante unos 20,000 asistentes, a quienes dio la bienvenida Monseñor Lemaitre, Arzobispo de Cartago y pronunció el discurso inaugural el Cardenal Lépicier.
Cinco mil fieles participaron en la Misa de apertura, en el jardín del Belvedere, espacio público de Túnez, presidida por Monseñor Hlond, Primado de Polonia. A las 15:00 horas en el antiquísimo anfiteatro de Cartago, cincuenta mil congresistas ofrecieron palmas en memoria de los mártires allí sacrificados durante el siglo II, entre elos las santas Felicidad y Perpetua. A la media noche se tuvo una Misa, en la catedral, epílogo de la intensa jornada.
El día 9, durante la Misa, en las ruinas de la Basílica Mayor, presidida por Monseñor Piovella, arzobispo de Cagliari, predicó el Cardenal Legado a los veinte mil asistentes. Al comenzar la tarde se reunieron los clérigos, para escuchar la conferencia que en lengua latina pronunció el padre Di Lorenzo sobre el apostolado eucarístico del sacerdote en relación al pueblo. Al día siguiente, le escucharon el tema La santificación del sacerdote mediante la santa Eucaristía.
Hubo asambleas nacionales en diversos centros y a las 17:00 horas reuniones generales, la segunda de las cuales fue muy importante, pues en ella intervino el reconocido orador Monseñor Tissier, Obispo de Chalons, para hablar sobre La Eucaristía, creadora de mártires y de los santos y sobre La paz cristiana que la vida eucarística puede asegurarle al mundo. Monseñor Lemaitre, por su parte, disertó sobre las misiones y el espíritu misionero del cual es fecundo y perenne alimento la Eucaristía.

Caída la noche en Cartago, en el Anfiteatro, ante diez mil adoradores, con vela en mano, Monseñor Tissier predicó sobre la Eucaristía como fuente de vida y fortaleza cristiana, terminando el acto el Cardenal Verdier, con la bendición con el Santísimo Sacramento. La mañana siguiente, en el mismo Anfiteatro, se tuvo otra vez la Santa Misa en honor de los mártires cristianos.
La clausura del Congreso, la mañana del domingo 11, fue sobre las ruinas de la Basílica de San Cipriano, ante cincuenta mil fieles. En la homilía, el Legado agradeció a Cristo por los miles de confesores de la fe, entre ellos los santos Cipriano y Agustín, pilares de la Iglesia. Ochenta mil peregrinos tomaron parte en la procesión final, por las calles de Cartago.
PROGRAMA:
Miércoles 7
4:00 PM. Recepción del Cardenal Legado en Túnez.
Sesión de Apertura
Jueves 8
6:00 - 8:00 AM. Misa de Comunión en todas las iglesias.
7:00 AM. Misa solemne celebrada por un prelado.
8:30 AM. Misa de Comunión General de Niños en Belvedere (Túnez) (No se dará la comunión a personas mayores de edad)
10:00 Misa de pontifical en la Iglesia Primada de Cartago
3:30 PM. Solemne ofrecimiento de palmas en el Anfiteatro (Cartago), por los niños de la Cruzada Eucarística
5:00 PM Asamblea general en la colina de San Luis (Cartago). Lado sur de la Catedral Primada
10:00 PM. Hora Santa seguida de Adoración nocturna. Catedral de Túnez y Catedral Primada de Cartago.
12:00 PM. Misa solemne en la que los fieles podrán comulgar.
Viernes 9
10:00 AM. Misa de Pontifical. Ruinas de la basílica Majorum o basílica de Santas Perpetua y Felicidad (Cartago)
2:00 PM. Reunión sacerdotal en la Primada de Cartago
3:15 PM. Reunión de estudio en las secciones nacionales en Cartago
5:00 PM. Asamblea general en la colina de San Luis (Cartago)
9:00 PM. Asamblea de hombres en el Anfiteatro (Cartago). Discurso de monseñor Tissier. Credo cantado en común. Bendición con el Santísimo Sacramento
Sábado 10
10:00 AM. Misa pontifical en el Anfiteatro (Cartago)
2:00 PM. Reunión sacerdotal en la Primada de Cartago
3:00 PM. Sesión de estudios en las secciones nacionales en Cartago
5:00 PM. Asamblea General en la colina de San Luis (Cartago)
Confesiones: durante la tarde en todas las iglesias como preparación a la comunión general con indulgencia plenaria del día siguiente. Todos los sacerdotes asistentes al Congreso, gozarán durante él de las mismas facultades canónicas que en sus respectivas diócesis.
Domingo 11
10:00 PM. Misa de pontifical celebrada por el eminentísimo señor Cardenal Legado sobre las ruinas de la basílica de San Cipriano
3:15 PM. Solemne Procesión de Clausura partiendo desde la Primada hasta el Anfiteatro y de regreso bendición con el Santísimo Sacramento desde el balcón de la entrada principal por el Cardenal Legado
Del jueves 8 al domingo 11 
Exposición permanente del Santísimo Sacramento. Capilla de Nuestra Señora de la Esperanza. Bach-Hamba (Túnez) y Capilla de las Hermanas de Santa Mónica (Cartago)

* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #9 y 10. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.22-24.
Programa: Nota del ABC de Madrid respecto al Congreso. Imágenes: Web.

lunes, 15 de febrero de 2010

Sydney, 1928



El XXIX Congreso Eucarístico Internacional
2 al 9 de septiembre de 1928.


Quinientos mil fueron los asambleístas que viajaron hasta los confines del mundo: a Sydney, la diócesis bajo el cuidado pastoral de monseñor Michael Kelly, para desarrollar el tema "La Eucaristía y María".
El Cardenal Legado Bonaventura Cerretti fue el presidente de la asamblea, conformada por delegados de: Filipinas, Java, Sumatra, Mongolia, Australia, Nueva Zelanda, India y África; concurrencia de católicos jamás vista en Oceanía.
Al tiempo del Congreso, había en Australia 1, 350, 000 católicos, una quinta parte de la población, y se estaba terminando la construcción de la majestuosa catedral de Santa María de Sydney, una de las más bellas del mundo, sitio en que fue profusamente ovacionado a su llegada el Cardenal Cerretti.
Las disertaciones del Congreso fueron ordenadas por el R.P. Mauricio de la Taille, s.j., de la universidad Gregoriana de Roma y por monseñor Tomás Heylen, Obispo de Namur y Presidente del Comité Permanente de los C.E.I.
Participaron como oradores representantes de 16 naciones, con los siguientes temas:
Bélgica: "La Eucaristía lleva a la Santísima Virgen: el Cuerpo de Cristo dado al mundo por María".
España: "La Preciosa Sangre de Cristo y María Santísima".
Italia: "El sacerdocio instituido para la Eucaristía y su relación con María".
Inglaterra: "Los mártires y su fe en María".
Estados Unidos: "La defensa del dogma eucarístico y María".
Canadá: "Los Congresos Eucarísticos y María, su reina, su estrella y su fuerza animadora".
Alemania: "La devoción a la Eucaristía y el ejemplo de María: Nuestra Señora como modelo de perfección."
Al país anfitrión se le asignaron los siguientes discursos:
"Gratitud por la venida del Señor y el ejemplo de María"
"Nuestra Señora como modelo de gratuidad después de la Ascensión del Señor"
"El culto de Dios a través de la Eucaristía y el ejemplo de María en el Calvario"
"El culto de Dios a través de la Eucaristía y el ejemplo de María después de la Ascensión"
"La Santa Misa y la intercesión de María".

El primer día del Congreso fue para varones, el segundo para damas, el sábado, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, día especial para los niños; el día 7 de septiembre, día dedicado a los adolescentes, reunió a treinta mil jovencitos y trescientos cincuenta mil adultos, a quienes dirigió la palabra Monseñor Tomás Gilmartin, arzobispo de Tuam y el último día, la convocatoria fue general para la procesión con el Santísimo Sacramento.

Los oficios del Congreso al aire libre fueron en las plazas de la Real Sociedad de Agricultura (Real Agricultural Society's Ground) y en los campos del Seminario de San Patricio. Los demás actos religiosos se realizaron en la Catedral.
El domingo 9 de septiembre, en presencia de 750, 000 fieles, se dio por clausurado el congreso con la solemne procesión en pos del Santísimo Sacramento, que siguiendo la ruta de la bahía, concluyó en el puerto de Sydney.

* * *

El catolicismo en Australia comenzó en el siglo XIX con la deportación de católicos irlandeses, quienes en 1801 llegaron a la isla más grande del mundo en calidad de prisioneros políticos. Sydney fue fundada por setecientos cincuenta deportados irlandeses, quienes en 1827 eran atendidos espiritualmente por el monje cisterciense Flynn.
Arrestado de improviso aquel año, el religioso no pudo consumir una hostia consagrada que guardaba en el armario de un feligrés. Los católicos, privados de otro consuelo, conservaron celosamente ese tesoro, reuniéndose cada domingo para adorar al Santísimo Sacramento en esa casa, la cual, andado el tiempo, fue considerada lugar sagrado, y los restos de ese armario, reliquias. Al tiempo del Congreso, una quinta parte de la población australiana era católica y, en el lugar donde se encontraba esa modesta vivienda del deportado, en la que se mantuvo oculto el Santísimo Sacramento, se había construido ya la Catedral de Santa María de Sydney.
* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #9 y 10. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.20-22.
Imágenes:Web

domingo, 14 de febrero de 2010

Chicago, 1926



El XXVIII Congreso Eucarístico Internacional
20 al 24 de junio de 1926.


El segundo C.E.I. celebrado en el Continente Americano fue organizado por el Cardenal George Mundelein, bajo el lema "La Paz de Cristo en el Reino de Cristo".
El Legado Pontificio fue el Cardenal Giovanni Bonzano, quien fue recibido con especiales muestras de afecto.
Pese a no tratarse de una ciudad mayoritariamente católica, el entusiasmo de los fieles fue especialmente digno de destacar; tal y como lo describiría en sus páginas el Chicago Herald and Examiner, en su edición del 24 de junio de 1926: "No obstante que solamente la tercera parte de los habitantes son católicos, toda la ciudad está adornada de colores papales y motivos eucarísticos, pareciera que toda la ciudad estuviera llena de católicos".
Las asambleas generales fueron en el Stadium, grandiosa construcción abierta a modo de circo romano, la cual albergó 300, 000 congresistas en dos tandas: matutina y vespertina, y una cantidad igual que debió permanecer en el exterior del inmueble. Allí se celebró la Misa por la mañana de los días 21 al 23, y en él se impartió la bendición eucarística, la tarde del 22.
Las reuniones fueron presididas por el Cardenal Legado, asistido de diez Cardenales, centenares de Obispos, cinco mil presbíteros y otros tantos religiosos. Las asambleas particulares, por familias lingüísticas, fueron en inglés, italiano, francés, alemán y español.
La primera asamblea general se intituló Children's Day, pues consiguió reunir un orfeón de sesenta y dos mil niños y niñas vestidos de blanco y amarillo, procedentes de los abundantes colegios parroquiales, quienes interpretaron la Missa de Angelis.
La segunda asamblea, dividida en dos partes, fue el Women's Day, y estuvieron presentes casi un cuarto de millón de mujeres, número superado durante la asamblea nocturna por los varones: trescientos mil de ellos, una cantidad considerable socios de la Holy Nome Society.

Al cierre del Congreso, durante la procesión Eucarística en el parque del Seminario, asistieron, a pesar de un torrencial aguacero, medio millón de fieles. Fue esta, sin duda, la manifestación religiosa más grande de sus tiempos.
* * *

La desenfrenada expansión económica y la especulación bursátil, sin precedentes en la hitoria de los Estados Unidos gestaba ya, para esas fechas, la terrible Gran Depresión (1929).
En México, tan sólo 40 días después de la clausura del Congreso, se desataría la persecución religiosa que daría inicio al movimiento de "Los Cristeros".
* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #9 y 10. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.19-20.
Imágenes:Web
LAVENA, Massimo e Fabrizio Stinellis. Imágenes de los Congresos Eucarísticos Internacionales, de 1926 a 2000. Centro Televisivo Vaticano y Filmoteca Vaticana. 2004. DVD

sábado, 13 de febrero de 2010

Ámsterdam, 1924



El XXVII Congreso Eucarístico Internacional
23 al 27 de julio de 1924.


El segundo Congreso Eucarístico del siglo XX que sería celebrado en una ciudad protestante, tuvo como sede a Ámsterdam, la capital holandesa donde los católicos encontraban difícil mantener su fe en un ambiente hostil; el mismo lugar donde, el 15 de marzo de 1345 ocurriera un milagro eucarístico.
El Lema del Congreso fue: "La Eucaristía y Holanda" y la preparación del mismo incluyó misiones populares, triduos de oración y procesiones eucarísticas que, durante los días del Congreso, se multiplicaron a lo largo y ancho del territorio holandés.
El Cardenal Legado fue Monseñor Wihelmus Marinus van Rosum, c.ss.r., Prefecto de la Congregación de Propaganda fide, quien fue recibido por Monseñor Heylen, Presidente del Comité permanente de los C.E.I., en la Iglesia de San Vilibrodo, en la que bendijo a los congresistas la tarde del día 23 de julio. Por la noche, tuvo lugar la apertura del Congreso en el Stadio, vasto anfiteatro, capaz de contener 40,000 personas, que fue completamente decorado con motivos eucarísticos para la ocasión. Estuvieron presentes los Cardenales Bourne, Piffi, Dubois, Bertram, Schulte, Reg y Casanova, además de arzobispos, obispos, sacerdotes y demás congresistas.
Los sacerdotes congresistas sesionaron en el Colegio de San Ignacio; don de destacó la presencia del R.P. Michael d' Herbigny, s.i., Presidente del Pontificio Instituto Oriental en Roma, quien trató con pericia argumentos de altísimo valor dogmático.
Hubo cuantiosas primeras comuniones de niños y una respetuosa y benevolente actitud de parte de los grupos protestantes de ese país. En el discurso de clausura, Monseñor Hielen y el Cardenal Legadok, se unieron en una rendida acción de gracias al Todopoderoso por el éxito del Congreso.
El domingo 27, encontrándose el anfiteatro a su máxima capacidad, se tuvo por la mañana una solemne Misa pontifical, espectáculo conmovedor: los arreglos, las flores, la exactitud de la liturgia y sobre todo la fe de los ahí presentes fue una respuesta clara de la devoción y amor a Jesús Eucaristía. En su mensaje personal cablegrafiado, el Papa Pío XI dijo a los congresistas que redoblaran sus esfuerzos para que "Jesús, en la Sagrada Eucaristía, extienda siempre su reino de amor y de paz fraterna en los corazones de todos, de las familias, y de toda humana sociedad".
La procesión con el Santísimo Sacramento reunió a setenta mil personas en el Stadio, donde se desarrolló el acto. Conmovidos, los congresistas irrumpieron el silencio para cantar el himno Oficial del Congreso: A tí, Rey de los siglos.
Una gran lección de civilidad y respeto por parte de la Corona Holandesa y de sus súbditos en general, fue la que se vivió durante la celebración de este Congreso.

* * *

MILAGRO EUCARÍSTICO
El 12 de marzo de 1345, pocos días antes de la Pascua, Ysbrand Dommer mandó llamar a un sacerdote, porque se encontraba al borde de la muerte. Después de haber comulgado, vomitó todo en una vasija, cuyo contenido fue inmediatamente arrojado al fuego de la chimenea.
Al día siguiente, Ysbrand ya se había recuperado. Una de las domésticas que lo servían se acercó a la chimenea para encender el fuego y notó una extraña luz que irradiaba de una Hostia que flotaba sobre las llamas. Ysbrand la cogió y la envolvió en un pañuelo, la puso en un cofre y mandó llamar a un sacerdote. Sin decirle nada a nadie, el sacerdote llevó la Hostia a la iglesia de San Nicolás, que actualmente es la “Vieja iglesia”. Pero ante la sorpresa de todos, al día siguiente la Hostia se encontraba de nuevo en el cofre. Por segunda vez, el sacerdote vino y se llevó la Hostia a la iglesia de San Nicolás. Cuando al día siguiente, de un modo inexplicable, la Hostia estaba por tercera vez en el cofre, comprendieron que había que dar a conocer éste milagro al público. La Hostia fue llevada nuevamente a la iglesia de San Nicolás, pero esta vez en solemne procesión y, con el tiempo, la casa de Dommer fue transformada en una capilla (Heilige Stede).
El día de Pascua, los testigos y el alcalde del pueblo de Amstel redactaron un informe detallado de todos los hechos. Este documento fue luego entregado al Obispo de Utrech, Jan van Arkel, quien autorizó el culto del Milagro.
En 1346, tras una investigación, el Obispo de Utrech declaró la autenticidad del Milagro. La conmemoración del Milagro se convirtió en fiesta religiosa y municipal. La solemne procesión se celebraba todos los años.
En 1452 la capilla quedó destruida luego de un incendio, pero extrañamente la Custodia con la Sagrada Partícula permaneció intacta.
En 1578 la procesión fue prohibida por las autoridades municipales protestantes, cayendo la capilla en desuso.
En 1665 el Consejo de la ciudad autorizó al Padre Jan Van der Mey para trasformar una de las casas del ex convento de las Beguinas en capilla. Allá fue trasladada la preciada Custodia, que fue robada días después de su llegada. Sin embargo, hasta hoy se realiza la exposición permanente del Santísimo Sacramento en memoria perpetua del Milagro.
En 1881 se tomó la iniciativa de restablecer la procesión, pero en silencio (Las procesiones estaban prohibidas a raíz de la Reforma Protestante). Desde entonces “la Procesión Silenciosa” (Stille Omgang) se hace en el mes de marzo, la noche del sábado al domingo que siguen al inicio de la “Semana del Milagro” (Mirakelfeest), celebración que comienza el Primer Miércoles después del 12 de marzo: los fieles caminan rezando en silencio, siguiendo el recorrido de la histórica Procesión del Milagro (Heiligeweg).
En 1908 la capilla, en desuso, fue demolida a pesar de las protestas de muchos. Mientras tanto, la capilla del Begijnhof fue indicada como el lugar conmemorativo del Milagro de Amsterdam.
Los únicos objetos que quedan como recuerdo del Milagro Eucarístico son la cajita que custodió la Hostia, los documentos que describen el Milagro y algunas pinturas que se encuentran en el Museo histórico de Amsterdam.
Cada año, en la vigilia del domingo de Ramos, se realiza la procesión silenciosa en honor al Prodigio.
Entre los peregrinos que en el curso de los años han acudido a Amsterdam, figura el Emperador Maximiliano de Austria, que fue a pedir la curación. En agradecimiento por la gracia obtenida, concedió a la ciudad de Amsterdam tener su corona en el escudo de la ciudad.

* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #8. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.37-38.
Milagro:The real presence
Website oficial Nuestra Señora de Todos los Pueblos Wikipedia
Imágenes: web.

viernes, 12 de febrero de 2010

Roma, 1922




El XXVI Congreso Eucarístico Internacional
24 al 29 de mayo de 1922.


No bien se restañaban las heridas de la guerra, urgía al Viejo Contienente el bálsamo de la paz. Eso reunió en la ciudad de Roma, por segunda ocasión, a la Iglesia de todo el mundo bajo el lema: "Rex pacificus magnificatus est", con dos argumentos: Eucaristía y paz, la paz del individuo, de la familia, de la sociedad, de los Estados y de las relaciones internacionales; la paz que surge del corazón eucarístico de Jesús, principio y autor de la paz del mundo con Dios y con los hombres.
El nuevo Pontífice, elegido apenas el día 6 de febrero de ese año, recibió a los congresistas el día 24, y al Cardenal Vicenzo Vannutelli fue a quien correspondió dar el discurso de bienvenida: "Es mérito especial de los Congresos Eucarísticos buscar el remedio a los males de este mundo, invitando a los fieles, como protesta colectiva y públicamente a honrar a Jesús Sacramentado".

La tarde del día 26, en la Iglesia de los Doce Apóstoles, comenzaron las asambleas generales. Monseñor Keppler, obispo de Rottemburg, expuso: "La Eucaristía y la Paz doméstica"; el conde Henri Carton de Wiart, Primer Ministro de Bélgica, disertó sobre "La Eucaristía y la paz profesional". El Obispo de Cremona, Giovanni Cazzani, trató: "La Eucaristía y la paz social".
Los días 26 y 27, se tuvo una Vigilia Solemne a Jesús Sacramentado en la Basílica de San Pedro, en la que se dieron cita miles de adoradores, entre ellos el Romano Pontífice.
El día 27 hubo funciones especiales para las madres cristianas, para las Hijas de María y por la tarde, a las 16:00 hrs., en asamblea general, se habló de la paz nacional. Al final de la jornada se consagró la juventud femenina a la Virgen.

El domingo 28, punto culminante del Congreso, más de viente mil niños comulgaron en el Coliseo, para honrar a los mártires cristianos que en ese lugar derramaron su sangre en tiempos de persecución. La procesión con el Santísimo, que comenzó en el atrio de la Basílica de San Juan de Letrán, fue multitudinaria. La mañana del 29, en San Pedro, el Papa y los peregrinos entonaron el Te Deum de acción de gracias por el cierre del Congreso que restauraba esta práctica eucarística.



* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #8. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.35-37.
Imágenes: Web.

jueves, 11 de febrero de 2010

Lourdes, 1914



El XIV Congreso Eucarístico Internacional
22 al 26 de julio de 1914.


Lourdes, modesta población de la campiña francesa, bañada por el río Gave, cuyas aguas, invocando a la Inmaculada Concepción de la gruta de Massabielle, habían devuelto la salud a tantos enfermos durante medio siglo, congregó a una multitud en mucho superior a la que reuniera la precedente asamblea eucarística de 1899 en ese mismo lugar.
Durante cinco días la ciudad de María se convirtió en ciudad de la Eucaristía, uniendo al Hijo y a la Madre en un acto de homenaje, fe y amor.
No fue tarea fácil alojar a los cien mil visitantes que se dieron cita para tal acontecimiento, entre ellos seis Cardenales, ciento cincuenta Prelados y tres mil presbíteros, destacando la figura del Cardenal Legado, Gennaro Granito Pignatelli, Príncipe de Belmonte. Muy notable fue la delegación venida de Colombia, integrada por seiscientos congresistas, si bien los españoles formaron el contingente más nutrido, después de los franceses.
El temario general tuvo cinco secciones:
I. "El fundamento doctrinal y derechos del reinado de Jesucristo", a tenor de la tesis: Cristo, como Dios y como hombre, es Rey y ejerce su autoridad a través de la Iglesia
2. "Los beneficios de Jesucristo a la sociedad por la Eucaristía", refiriéndose a la virtud cristiana de la caridad entre los individuos y entre las clases sociales.
3. "Los homenajes a Jesucristo Rey en la Eucaristía", para referirse a las muchas formas de dar culto al Sacramento del Altar.
4. "El reinado social de Jesucristo en la Eucaristía y en el reino de María Inmaculada", para unir el Congreso al cincuentenario de las apariciones de Lourdes, con los dos siguientes apartados:
"María Inmaculada conduce a la Eucaristía"
"Lourdes y la adoración Eucarística".

5. "El jubileo de los Congresos Eucarísticos", para exponer el desarrollo doctrinal del reinado social de Jesucristo en la obra de los 24 C.E.I. anteriores.


Sesiones Generales:Los discursos de saludo fueron pronunciados en francés, castellano, inglés, alemán e italiano y los temas se desarrollaron de acuerdo al esquema propuesto, insistiendo las conclusiones en iniciativas pastorales prácticas. El célebre orador de Notre Dame de París, fray Albert-Marie Janvier, o.p., disertó sobre los milagros eucarísticos en Lourdes; el Diputado belga Briffaut, habló sobre "La Eucaristía, remedio del mal social" y, en su discurso D.J. Taltavull desarrolló el argumento sobre "Los progresos y vitalidad de la Adoración Nocturna Española.
Sesiones Particulares:
La sección francesa, la más numerosa, desarrolló "El reinado social de Jesucristo en la Eucaristía", en los Santos Padres, la Teología católica, los testimonios litúrgicos, el magisterio pontificio, los monumentos y las artes, y la restauración del culto eucarístico derivado de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
La sección española-latino-americana, la más entusiasta y numerosa después de la francesa, la presidió el Cardenal Arzobispo de Sevilla, don Enrique Almaraz Santos, asistido por cinco Obispos españoles, siete colombianos, dos venezolanos y un peruano. De las conferencias expuestas sobresalen:
"La soberanía social de la Eucaristía en el Congreso Eucarístico de Madrid y en Lourdes"
"La soberanía social de Jesucristo en los Himnos del Santísimo Sacramento"
"La Eucaristía y la familia".
Hubo también secciones especiales para los grupos lingüísticos italianos, portugueses y alemanes, y capítulos especiales para varones, mujeres y jóvenes. La sección reservada al clero empleó la lengua latina y estuvo compuesta por tres mil presbíteros, que ocuparon las tres cuartas partes de la Basílica, dedicándose al estudio y aplicación pastoral en las parroquias y en los colegios de los decretos Quam singulari y Sacra Tridentina Synodus. También abordaron la identidad de las Asociaciones sacerdotales y los retiros espirituales mensuales.
El día de la clausura, claro y espléndido, en la imponente explanada de la Basílica, celebró de pontifical el Cardenal Legado. Al término de la Misa, impartió la bendición con el Santísimo a los cien mil asistentes, en cuyo ánimo pendían ya las sombras de la terrible conflagración que hundiría a Europa durante cuatro años, en la peor crisis de la historia moderna.


En efecto, dos días después de la clausura del Congreso, el 28 de junio, se cometería en Sarajevo, Bosnia, el magnicidio del Archiduque Francisco José I, heredero al trono austro-húngaro, a raíz del cual se desencadenó un torrente de sucesos diplomáticos, cuyo epílogo fue la guerra, y uno de sus efectos fue la suspensión de los C.E.I. por espacio de siete años. El 21 de agosto de ese año, moría el Papa de la Eucaristía: San Pío X.

* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #8. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.33-35.
Imágenes: Web.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Malta, 1913



El XXIV Congreso Eucarístico Internacional
23 al 27 de abril de 1913.


Malta, histórica isla del Mediterráneo, cuya superficie es apenas de 370 kilómetros, calcinada por un sol abrasador, no parecía un lugar al propósito de un C.E.I., tanto por las dificultades para llegar a ella por vía marítima, como por los reducidos aposentos para hospedar visitantes.
Para vencer tales inconvenientes, los malteses, por entonces súbditos de la Corona Inglesa, se echaron a cuestas la empresa, aunque para ellos fue necesario trabajar a marchas forzadas y tomar medidas extraordinarias: habilitar los conventos, palacios y aún viviendas de particulares dispuestos a hospedar a los visitantes. El Arzobispo, Monseñor Pace, debió reconocer el mérito de sus diocesanos: "... este Congreso es fruto de nuestras manos, de nuestro trabajo y sudores". La preparación espiritual también fue esmerada: se realizaron misiones parroquiales del primer domingo hasta el tercero de Pascua y se impartió una abundante catequesis en torno a la Eucaristía.
El Legado Pontificio fue el Cardenal Domenico Ferrata, Prefecto de la Congregación para los Sacramentos, quien fue recibido con inusitado alborozo por el pueblo en pleno en la Catedral de San Juan, en Valleta, la capital.

Las Asambleas Generales comenzaron el 23 de abril, durante la celebración centenaria de la Orden de los Hermanos Hospitalarios o Caballeros de Malta. Algunos de los títulos expuestos fueron:

"La Eucaristía, centro de la vida cristiana".
"Medios conducentes para resolver los problemas sociales".
"La familia y el individuo"
"El culto público y privado"

En las reuniones particulares, sostenidas por grupos lingüísticos se abordaron los siguientes temas:

Grupos de Lengua Italiana:
"La Adoración Nocturna"
"Los Congresos Eucarísticos Nacionales y Diocesanos"
"La difusión de la buena prensa, especialmente la eucarística"
"Propuestas prácticas para los Congresos Nacionales y Diocesanos".
Grupos de Lengua Francesa:
"El misterio eucarístico"
"La Soberanía de Cristo en el mundo"
"La primera Comunión de los niños a temprana edad"
Grupos de Lengua Castellana:
"La práctica de los actos de culto a la Eucaristía"
"Las cuarenta horas de adoración permanente al Santísimo Sacramento y otras obras eucarísticas"
Monseñor Leite de Vasconcellos, Obispo portugués describió la tragedia de su patria.
Don Matteo Mugida disertó sobre la Comunión Frecuente.
Grupos de Lengua Inglesa:
"El orden y la seriedad en el culto a la Eucaristía"
"La práctica de las cuarenta horas ante el Santísimo Sacramento".
Grupo de estudiantes:
"La Eucaristía y las buenas costumbres"

El día 24 hicieron la primera Comunión doce mil infantes de toda la isla, que luego desfilaron por las calles de la capital, entonando himnos religiosos. Desde el punto más elevado de Valleta, el Legado impartió la bendición con el Santísimo a unos noventa mil fieles que invadían todos los espacios disponibles.
La solemne procesión con la Sagrada Forma fue el domingo 27 de abril y asistieron a ella ciento cuarenta mil fieles, dos terceras partes de la población total de Malta, concentración humana jamás vista en ese lugar. Un coro de miles de voces entonó el himno Te Deum y motete Tantum Ergo, acabando el cual el Legado impartió la bendición, acto cumbre y epílogo del Congreso.

* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #7. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.46-48.
Imágenes: Web.

martes, 9 de febrero de 2010

Viena, 1912



El XXIII Congreso Eucarístico Internacional
9 al 14 de septiembre de 1912.


Viena, la ciudad imperial y capital de Austria, de brillante corte y pléyade de Emperadores y Archiduques, fue, al comenzar la segunda década del siglo XX, capital de la Eucaristía.
Gracias al incondicional apoyo del Emperador Francisco José, pudo celebrarse esta asamblea con extraordinario esplendor. En ella participaron nueve Cardenales, un Patriarca, ciento cincuenta Obispos, seis mil Presbíteros y cien mil visitantes. Nada más los corresponsales de prensa acreditados fueron ochocientos. Las delegaciones más nutridas fueron Francia, con cuatro mil congresistas y España, con mil.
El Cardenal G. Van Rossum se desempeñó como Legado pontificio y en la tarde del lunes 9 de septiembre fue recibido por una delegación especial en las fronteras austriacas. El recibimiento en Viena fue grandioso. El Conde Eugenio de Czernin, representante personal del Emperador, recibió al Prelado, acompañándolo hasta la plaza de San Esteban, en cuya Catedral bendijo a la concurrencia. Según los cálculos, se reconciliaron en esos días unos doscientos mil fieles y las comuniones sacramentales rebasaron el millón.


Por la tarde hubo actos con exposiciones del Santísimo Sacramento en todas las iglesias de Viena, especialmente en la Catedral, girando las catequesis en torno al esquema de la Santa Misa. Otros templos favorecidos por los asambleístas fueron el de Am Hof y Universitätsplatz.


Las Asambleas Generales fueron celebradas en la Rotonda, edificio colosal, cuya amplitud permitió desarrollar con comodidad los actos, bajo las presidencias del Cardenal Legado, del Archiduque Pedro Fernando y de Monseñor Hielen.


Hubo 16 sesiones particulares, en las que se disertó acerca de la íntima relación de la Eucaristía con la ascética, la mística y la arqueología; también con la pedagogía, catequística y arte. Se habló del apostolado eucarístico de la mujer, de la unión de las Iglesias Oriental y Occidental y de la propagación de la fe.

Primera Jornada: Miércoles 11.
Asistentes: 15,000.
Temas:
"El Testamento de Jesucristo" (Dr. Swoboda)
"La extensión y defensa de la herencia de Jesucristo" (Dr. Sustersic).

Segunda jornada: Jueves 12.
Asistentes: 18,000
Temas:
"El R. P. Fr. Marco d'Aviano, capuchino"
"Los decretos del Papa Pío X sobre la Comunión frecuente y diaria"
"La Sagrada Eucaristía y la Casa de los Habsburgo"
"El pan celestial y terrenal de los trabajadores".

Tercera jornada: Viernes 13.
Asistentes: ¿...?
Temas:
"La Eucaristía y la vida religiosa".
"La paz de los pueblos ante el Tabernáculo".
"La renovación del trabajo diligente sobre las almas"
Como epílogo del día se dió lectura al cablegrama del Papa Pío X.

En el templo de San Carlos Borromeo, administrado por los religiosos jesuitas, se tuvo una vigilia de la Adoración Nocturna Española, la noche del viernes 13 para amanecer el día 14, un acto multitudinario que no menguó ni siquiera la pertinaz lluvia de esa noche.


Cuarta jornada: Sábado 14.
Asistentes: 30,000
Temas:
"Los efectos del Concilio de Trento en la Comunión eucarística"
"El pueblo español y su devoción al Santísimo Sacramento".
"Francia, la nación cristianísima".
La procesión del día siguiente pudo realizarse a pesar de la lluvia, por deseo expreso del Emperador Francisco José. El acto concluyó con el canto del Te Deum y del himno austriaco en el Coliseo.
* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #7. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.44-46.
Imágenes: Web.

lunes, 8 de febrero de 2010

Madrid, 1911



El XXII Congreso Eucarístico Internacional
25 de junio al 1° de julio de 1911.


A menos de diez meses de haber ocurrido en Montreal, la siguiente Statio Orbis, fue celebrada en la ciudad de Madrid, capital de España, bajo la presidencia del Cardenal Gregorio María Aguirre García, Arzobispo de Toledo y Legado Pontificio para el Congreso, varón de austera vida y proverbial pobreza, quien a su llegada a Madrid, en cuya Catedral fue recibido, pudo escuchar por vez primera el himno oficial del Congreso, destinado a echar hondas raíces en el gusto del pueblo: Cantemos al amor de los amores, con letra del fraile agustino Restituto del Valle y música del maestro I. Busca Sagastizabal.


El rey Alfonso XIII y su madre María Cristina de Habsburgo-Lorena, se unieron al gozo popular del Congreso, recibiendo al Legado en audiencia en el Palacio Real. La tarde del 24 de junio, comparecieron ante el Cardenal Legado los eclesiásticos acreditados ante el Congreso, cuarenta Arzobispos y Obispos y cuatrocientos Presbíteros, casi todos españoles.


La sesión inaugural fue la tarde del día 25, en la iglesia de San Francisco el Grande. Después de las palabras del Legado, el infante don Carlos de Borbón saludó a nombre del Estado español a los prelados y fieles congregados. A continuación, el Obispo de Namur, en perfecto español. vaticinó que, siendo España una tierra de fe y piedad, ese Congreso no iría a la saga de los anteriores

Tres géneros de trabajos se llevaron a cabo en el Congreso:

las Sesiones generales,las Sesiones particulares
y el Certamen literario.
Durante las sesiones oradores eclesiásticos y laicos pronunciaban discursos, al término de los cuales se intercalaban motetes eucarísticos y como epílogo, el canto del himno oficial. Los oradores eclesiásticos fueron Monseñor Bruchesi, Arzobispo de Montreal, quien presentó en síntesis los frutos del Congreso anterior al de Madrid; con soberana elocuencia, el Arzobispo de Sevilla expuso el tema "Deberes de padres, maestros y periodistas en orden a la Comunión diaria"; el Arzobispo de San Luis Potosí, México, don Ignacio Montes de Oca y Obregón, eximio humanista, habló de "La Eucaristía como lazo de unión entre las naciones católicas del Viejo y el Nuevo Mundo"; el Abad Ballete, cantó en inspirados períodos los prodigios ecuarísticos de Lourdes; el Prelado de Beja, Portugal, consumado orador, propuso "La Comunión diaria como restauradora de los pueblos".
Los congresistas fueron agrupados en ocho secciones particulares, según su familia lingüística. Entre todas sobresalió la delegación hispano-americana, la más numerosa. Cada sección debía encabezarla un Obispo. Los temas tratados fueron los siguientes:

1ra. Sección: La Presencia Real.
2da. Sección: El Argumento Teológico sobre el Sacramento.
3ra. Sección: El Valor del Sacrificio Eucarístico.
4ta. Sección: La Teología e Historia del Sacramento.
5ta. Sección: Literatura y Arte.
6ta. Sección: Las Obras Eucarísticas.
7ma. Sección: Temas Sacerdotales.
8va. Sección: Obras Sociales.

Entre las asistentes de las Ligas Femeninas se contó con la infanta doña María Teresa. En las sesiones se acordó instituir una Liga Internacional compuesta por casi dos millones de señoras.
La noche del día 26, en el Teatro Real, don Marcelino Menéndez y Pelayo, obtuvo el beneplácito del auditorio con su erudito discurso sobre los Autos Sacramentales, desde sus albores hasta su pleno desarrollo con Pedro Calderón de la Barca.

La Comunión general de niños del día 28 reunió más de veinte mil niños comulgantes. En el cablegrama dirigido al Papa, se le hizo saber que en la procesión de clausura asistieron 100 Obispos, ocho mil Presbíteros, dos mil terciarios, diez mil adoradores nocturnos, innumerables cofradías que por espacio de cuatro horas desfilaron en orden marcial en filas de ocho.
En el salón del Trono del Palacio Real, ante la presencia de Jesús Sacramentado, se consagró España a la Eucaristía. Setenta mil fieles recibieron en la plaza de la Armería, la bendición con el Santísimo.

Para concluir las celebraciones, se determinó el día 30 de junio una excursión a Toledo y para el 1° de julio la Vigilia General Extraordinaria de la Adoración Nocturna en el monasterio de El Escorial. Seis mil congresistas y un buen número de prelados marcharon a la antigua capital del Imperio Español, donde se realizó una liturgia en rito mozárabe, evocándose en la sentida homilía los concilios toledanos.

Doce mil adoradores nocturnos se congregaron en el monasterio de San Lorenzo del Escorial. La Vigilia comenzó a las 21:00 hrs. Unos treinta mil fieles comulgaron en ese acto, en el que brilló el entusiasmo de la Adoración Nocturna Española.

* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #7. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.41-44.
Imágenes: Web.

domingo, 7 de febrero de 2010

Montreal, 1910



El XIV Congreso Eucarístico Internacional
7 al 11 de septiembre de 1910.


A la ciudad de Montreal, en Canadá, le reservó la Providencia servir de sede al primer C.E.I. celebrado en el Nuevo Mundo, bajo la coordinación del Arzobispo Bruchesi y los buenos oficios de las comunidades religiosas de la Diócesis.
Fundada en 1642 por Paul de Chomedey, con el nombre de Villa María, al borde del río San Lorenzo y al pie de la montaña bautizada por Jacques Cartier, cien años antes, como Monte Real, del que deriva el nombre actual de Montreal, el lugar se convirtió de modesto centro de evangelización, en el mayor puerto interior del mundo, sede de los primeros bancos y sociedades comerciales de Canadá, segunda ciudad francófona en el mundo y una gran metrópoli internacional.

Por quinta ocasión sirvió de Legado Pontificio el Cardenal Vicenzio Vannutelli, Prefecto de la Congregación del Concilio, quien al término de su viaje de Liverpool a Champlain, fue recibio por el arzobispo de Québec en el histórico puerto por donde en el siglo XVII partió la ruta del Evangelio en el Canadá. El 3 de septiembre, el Purpurado fue recibido en Montreal por millares de entusiastas fieles y a la cabeza de ellos, el alcalde de la ciudad, quien en su discurso de bienvenida evocó al apostólico misionero Vimont, jesuita. El Legado, emocionado, no dudó en dar a Montreal el título de la Roma de América.
Tres días después, por la tarde, en la catedral de Santo Santiago, se inauguró el Congreso, con la lectura de la carta del Papa Pío X. En su discruso de bienvenida, el arzobispo Bruchesi habló del cordial apoyo para la realización del Congreso de los fieles de otras confesiones, en primer lugar el Rey Jorge V de Inglaterra, soberano del Canadá, y no dudó en referirse a su Diócesis como un pueblo fuerte en la fe, devoto del Santísimo Sacramento, adherido a la Santa Sede, con la cual se mantuvo comunicación permanente a través de cablegramas: "El Santo Padre, conmovido profundamente, de nobles sentimientos, emocionado por la participación de tantos obispos, sacerdotes y fieles... se une de gran corazón a los congresistas en esta solemnidad conmovedora"; respondió un día después el Secretario de Estado, Cardenal Merry del Val.

El 7 de septiembre, miércoles, se tuvo a la medianoche la Santa Misa en la catedral de Notre Dame, recinto vastísimo, que pudo albergar seis mil personas con luces en las manos, las cuales iluminaron el recinto que parecía el pleno día.
El día siguiente, 8 de septiembre, fueron ya 13 sesiones las impartidas en las diversas grandes salas de la ciudad, en las lenguas oficiales del Congreso: francés e inglés.
Hubo tres asambleas generales, dos en la Iglesia de Notre Dame, presididas por el Legado, ante quince mil asistentes, por la tarde, los días 8 y 9 de septiembre. Tomaron parte en las disertaciones el Cardenal Logue, primado de Irlanda; el Arzobispo Bourne, de Westminster; el Arzobispo Ireland, de San Pablo; monseñor Hielen, de Namur; monseñor Touchet, de Orleáns y otros insignes expositores.
La asamblea de los jóvenes reunió unos ocho mil. El Legado llegó a decir cuán deseable hubiera sido la presencia del Papa en ese lugar. En la procesión de los niños se reunieron hasta treinta mil, de diferentes colegios y escuelas canadienses, desfilaron todos ante el Legado Papal.
En la Misa de clausura, el 10 de septiembre, convocada a los pies del monte que custodia a la ciudad, tomaron parte cien Obispos, dos mil Presbíteros y doscientos mil fieles. Ocuparon la cátedra sagrada los Obispos Farley, de Nueva York, O' Connel, de Boston, y el presbítero Hage. Sin duda el acto más conmovedor fue la bendición solemne, impartida a esa ingente muchedumbre, de hinojos ante el misterio del Altar.
Pero aún faltaba el acto apoteótico, la procesión con el Santísimo, en cuyo ornato y decoro participaron decenas de arquitectos e ingenieros. Nunca antes se había visto algo parecido: millares de fieles, al calor de una sola fe en la Eucaristía, animados por un orfeón infantil, compuesto por miles de voces, abrían la procesión; seguían los dos mil Presbíteros de la víspera, de sotana y sobrepellíz, los Obispos, con sus hábitos prelaticios, antecediendo al baldaquino de oro, bajo el cual, imponente, el anciano Cardenal Legado sostenía el ostensorio con la Hostia Sagrada, a cuyo paso los fieles se postraban.
Las autoridades civilies caminaron en pos del baldaquino. La procesión partió de Notre Dame y se encaminaba a los pies del Monte Real que custodia y da nombre a la ciudad, llegando al cual, en medio de un mar de luces, un coro atronador entonó el Tantum Ergo, antes de recibir la bendición con el Santísimo.

* * *

Fuente: CHÁVEZ Alonso, Historia de los Congresos Eucarísticos Internacionales. Boletín Informativo #7. XLVIII Congreso Eucarístico Internacional. Guadalajara 2004. Págs.39-41.
Imágenes: Web